Me siento un bicho raro entre tanta excelencia, pero me arriesgo a decir, con sinceridad y respeto al resto de críticas, que esta película me ha decepcionado bastante, a riesgo de tener que abandonar el país, y vivir en la clandestinidad.
Una pelli que no es para niños (pese a la fantasía), que aunque resulte un poco triste, merece la pena verse con creces.
Empacha sobremanera y se salva por unos actores estupendos. Tibia ha sido la experiencia. Ni fu ni fa, decía mi abuela.
Hilarante 100%. Los zombies, más lentos que el caballo del malo, son de risa continua.
Historia aburrida y previsible que nos salpica con continuos flashbacks y acciones paralelas, mientras el metraje avanza de manera soporífera.
Robert Altman, en Pret a porter, no hace Cine: hace una película donde salen Sofía Loren, Julia Roberts, Kim Basinger, Marcello Mastroianni, Tim Robbins o Stephen Rea y donde un cohorte celestial de maniquíes de peso lucen palmito.
Entretenida, aunque excesivamente larga. Merece la pena verla, aunque solo sea por la ya mencionada ambientación y la música que acompaña la acción.
Con un recital de clichés de esta guisa nos adereza el coreano la hora y media restantes donde el aburrimiento se hará el protagonista de un metraje estirado, lánguido, inconexo y caótico.
Ingmar Bergman nos aturde con verdades como puños, desnuda al ser humano, pone a relucir sus miserias, nuestras miserias.
Ni siquiera los pobrísimos efectos especiales consiguen estropear unas escenas nacidas para hacer saltar empastes.
Escenas innecesariamente largas, erotismo burdo y gratuito, maquillajes cutres, interpretaciones lamentables, y un doblaje infernal.
Una película libre, que derrocha imaginación, que se disfruta en cada uno de sus fotogramas y que no llega a ser una obra maestra sólo porque le falta un punto de emoción para terminar de arrebatar al espectador.
Winterbotton y Whitecross logran un film de denuncia duro, seco y agresivo. Sales del cine pensando que tus problemas son menos que nada, y te abre un poquito los ojos en esta sociedad consumista e inhumana.
Muy alejada del estilo denunciatorio serio y realista de “”Syriana””, apunta a la ironía y al entretenimiento para denunciar.
Es mala a propósito. Es una película modesta y desenfadada que se limita a cumplir con éxito su promesa de diversión gamberra.
La recomiendo personalmente, sobre todo porque la atmósfera angustiante está muy bien conseguida.
Esta película no se estrenó completa en ningún país, pues el trabajo que ofrecía a los censores de la época no era baladí…
Hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto en el cine. Guillermo del Toro ha realizado su obra maestra y para el que escribe la mejor película que he visto este año.
En su idea de crear un cuento para adultos se queda a medio camino, en un cuento para niños algo sádicos pero se disfruta sin pretensiones y no aburre.
Filme entretenido, dinámico y que sin duda fascinará a los amantes del cine de acción sin pretensiones.