Juan Diego actúa con tanta naturalidad que por momentos parece que esté continuamente improvisando. Una historia sencilla y cercana, fundamentada en un guión con buen ritmo y unas interpretaciones magníficas.
Más amarga que dulce, Separados es el retrato de un episodio en la vida de una pareja cualquiera. Un paso más allá en el género de las comedias románticas.
Jason Reitman ha superado a su padre (de acuerdo, no era demasiado difícil) con tan sólo una comedia, revestida de fábula amoral y provocadora. Comedia del año y seria candidata al título de película del año.
La búsqueda constante de la lágrima del espectador por parte del director, alarga la película y la hace insufrible. En todo caso, y a pesar de este error final, “Salvador” contiene grandes virtudes que la convierten en uno de los films nacionales más
Disfrutable si no la comparas con recientes cumbres del género
Quizás sobren algunas cosas y la verdad es que no está muy bien resuelta pero hay que reconocer que uno no piensa demasiado en ello mientras se está divirtiendo, durante más de dos horas, con cine de entretenimiento del bueno.
Stone logra una obra maestra de cerca de 45 minutos que pierde en intensidad a medida que avanza el metraje para recuperar el tono hacia el final.
Estoy segura de que el género masculino encontrará tan hilarante esta historia como las chicas.
El protagonista, utiliza su mando a distancia para saltarse las escenas de su vida que no le gustan, así que tampoco las vive. Nosotros, el público, pasamos en piloto automático la mitad de nuestra vida.
Floja película de comedia española. Santiago Segura y José Corbacho no garantizan risas, hay que trabajarse algo más las situaciones. ¿O es que no daba para más la historia?
Una película muy mala que puede llegar a provocar úlcera de lo horrible que es. Además juega con el espectador como si éste fuera subnormal, pasando de la comedia al drama de forma inexplicable.
Una historia bastante anodina y simple, que pese a tener un par de momentos buenos, no nos deja un buen sabor de boca. Es una fallida comedia que no hará las delicias del público, salvo de los adoradores de Santiago Segura y algún que otro espectador
El señor Kevin Smith parece que vuelve con su mejor cine, a la altura de su mejor película. Mantiene lo mejor de Clerks y además añade una trama dramática que dota de más profundidad y significado todo lo que rodea a Clerks.
una película bastante endeble, aburrida y que bien podría encajar en la sobremesa televisiva de los fines de semana. Al menos los familiares de los afectados del infame acto terrorista verán algo de los beneficios que esta “castaña” produzca.
Puede no gustarnos, pero ahí está la capacidad narrativa de un cineasta complejo, que nos pone al borde del abismo para probarnos.
Sin ser perfecta, es muy buena. Y, sobre todo, necesaria. Como necesarios son directores y guionistas que, como Loach y Laverty, aún piensan que otro mundo es posible.
A sabiendas de que el título, de manera injusta, pasará desapercibido en el torrente de estrenos en la cartelera, sólo nos queda recomendar encarecidamente su asistencia a esta guerra casera como observador en tierra de nadie.
Es tal mi decepción y mi desconcierto tras ver anoche World Trade Center, de Oliver Stone, que no sé por donde empezar a narrar los múltiples motivos…
Vibrante, emotivo, espléndido relato contra la pena de muerte, no en abstracto, sino muy en concreto, la de de este chico soñador que se equivocó de sueño y terminó aterrizando en una pesadilla.
Una pequeña decepción de un director que debe, y a buen seguro que lo hará, llenarnos la vida con sus sucias historias de pecadores, rechazados, marginados y “”diferentes””. No es la gran película de Solondz, pero se deja ver