La vida secreta de las palabras
Pero esta película será bautizada como obra maestra, cine puro y todo lo que quieran porque es “potita” y “herposa”, pero es cine artificioso en estado puro.
Pero esta película será bautizada como obra maestra, cine puro y todo lo que quieran porque es “potita” y “herposa”, pero es cine artificioso en estado puro.
Que no os engañen, es un musical. Corred, huid, fingid desmayos, lo que sea antes de entrar a ver esto si no os gustan los musicales. Además, como siempre nos gusta burro grande ande o no ande, pues el abominable volumen puede que nos haga sangrar po
Días de cine se estrena el viernes en numerosas salas, pero si el blog a blog funciona… no durará mucho.
Un espectáculo muy decente de ver pero que para seguidores de Scott puede ser una decepción, como es mi caso.
Producto ideológico y panfletario para regocijo de aquellos que no sientan vergüenza ajena.
Es una película que consigue lo contrario de lo que pretende, y precisamente no le hace ningún favor a la gente con síndrome de Down.
El día que sepamos hacer cine de esta calidad y factura pero sin tantas “Reinas” y “Princesas” habrá que hacer una celebración doble, porque la gente irá a ver más cine español y al mismo tiempo menos propaganda.
Es un Verhoeven domesticado, contento por volver a casa y, como un novato, aplicándose para agradar con un telefilm de lujo.
El título no merecerá el repudio absoluto porque (insisto) tiene maneras de otro cine. Telefilm digno, película pequeña, entretenimiento de videoclub, en todo caso.
El error garrafal del guión de Inés París es poner el foco en Leonor, la verdadera protagonista, y olvidar durante demasiados minutos a los dos autores, que ejercen de secundarios cómicos, de comparsas de un entremés tirando a vulgar.
Cuando uno ya no espera sorpresas en el trillado mundo de los psychokillers, llega ‘Captivity’, capaz de hacerte reir con sus chapuceras ocurrencias.
Quedando claro mi desfavoritismo por esta película, tengo que decir que no creo que le vaya mal en taquilla ya que sus dinámicos juegos visuales suelen ser digeridos con bastante facilidad por la población adolescente.
Quo vadis baby?, a pesar de sus limitaciones, no deja de ser una más que digna película de intriga y misterio
El producto final no tiene la calidad que se podría exigir a la creadora de la magnífica Lost in translation. Resumiendo: una historia que no acaba de arrancar y una vez lo consigue acaba a medio gas.
De no ser por la media hora final, podríamos estar hablando de una películilla pasable.
Película de humo, prestidigitación impostada, fabulación fría, todo lo que no debería ser el buen cine de magos.
Película que da al espectador exactamente lo que promete. Ni más ni menos. Un divertimento de guante blanco que hace pasar un rato entretenido. Una película de ver, sonreír y olvidar sobre la marcha.
Demasiadas pretensiones visuales para disfrazar una escasa labor de documentación y, señores, en este caso el género que se nos presenta sí que es una biografía.
No es que el guionista sea malo, es que ocurrió así. Dios no sabe escribir guiones.
Nos encontramos frente a una desvergonzada y entretenida película que, sin embargo, está hecha con bastante mal gusto escénico y con unos recursos técnicos y narrativos inexistentes.