King Kong
La película gusta, y mucho, pero deja un poso insustancial, que, desgraciadamente, ahí queda.
La película gusta, y mucho, pero deja un poso insustancial, que, desgraciadamente, ahí queda.
Probablemente si la directora hubiera utilizado una narración tan ágil como la de su anterior film, “”Encarnación”” habría ganado muchos enteros, en esta perversa visión inversa de la “”Lolita”” de Nabokov.
Una preciosa ciudad, y un buen casting no hacen de una película buena, por mucho que se esfuercen estos por intentarlo.
El ritmo de narración es lento, una sucesión de planos sin mucho sentido, un guión que pintaba interesante echado a perder en la poca profundidad dramática.
Una película a medio gas por el camino del cine de autor que renuncia a una trama típica del cine independiente pero que aburre con la torpeza de las señas de identidad del director.
Western entretenido, con muchísima acción, un poco deslavazado e intenso en ocasiones, como cuando los apaches atacan una caravana a galope tendido. Este momento es francamente bueno. Por su parte, la música de Bruno Nicolai es bonita.
Una de tiros, explosiones, persecuciones, narcotraficantes y acción varia, con capacidad de entretener en el caso de tener una tarde tonta, sin ganas de que te cuenten nada. O quizás ni eso.
Pasable comedia romántica que se salva de la quema generalizada por aquello de que, a pesar de todo, cumple su objetivo de entretener sin más (soy un buenazo).
Pasable película, con pinzas (pinzas muy muy gordas), para ver cuando no hagan nada por la tele, a pesar de que seguramente tengan algo mejor que hacer.
Lowell Rich, se limita a filmar con honradez y artesanía un argumento un tanto trillado, aunque con el supuesto aliciente de ver juntos a tres héroes del far west: Will Bill Hickok, Juanita Calamidad y Búffalo Bill. Y al final hasta sale Custer.
Una película deshumanizada por la enfermedad de la lógica, bien fotografiada, con una realización sin marca ni gancho.
Una película de acción basada en viajes temporales inmediatos abre una puerta al interés de algunos espectadores. Si luego le ponemos protas guapos, ya no digamos.
Lamentable remake de la obra maestra de Romero.
Strike para David Trueba. La peli no funciona a pesar de que se agradece (siendo generoso) la intención. Más suerte la próxima vez.
A pesar de que la peli tiene momentos brillantes (los menos) y alguna idea que otra muy conseguida, se pierden dentro de un global más soso que otra cosa.
A pesar de fracasar como documental “serio” la idea es lo que verdaderamente importa de Viva Zapatero!
La historia me ha resultado un pestiño absoluto plagado de surrealismo imberbe al cual no se le da una resolución lógica o ilógica en ningún momento.
Excesivamente protocolaria y carente de alma. Michael Pitt se encuentra a años luz de la depravada y perturbadora interpretación de Arno Frisch, algo de lo que la película se resiente enormemente.
¿Esto es una película? Pues no, oiga, porque para eso existen muchos canales de television y productoras de documentales que “”ficcionan”” someramente una realidad social -o política, o laboral, o natural…
Irregular y nada original.