Provoked: Una historia real
Más allá de su aire a infantil e irreflexivo telefilm, lo peor de Provoked está en el regodeo en la violencia.
Más allá de su aire a infantil e irreflexivo telefilm, lo peor de Provoked está en el regodeo en la violencia.
El fanático de estos festines no se la perderá, el resto, puede saltearla con toda tranquilidad.
Se trata de una tontería de tomo y lomo, simpática algunas veces, gracias a un entrañable humo tontorrón y un ritmo donde se alternan los golpes, tiros y explosiones, con la aparición de un sinfín de bellísimas chicas, todas ellas bellísimas.
No ha renunciado a su habitual costumbre: lo mejor de la cinta aparece en el trailer.
Hartazgo, decaimiento visual, bucle infinito hacia los márgenes marvellianos del universo: ahí estamos todos, apoltronados en la butaca, después de haber apoquinado los euros de rigor, tragando masa verde en forma de grito y testosterona nuclear.
La simpatía hace presencia en una forma demasiado agradable, quitando la garra y el dramatismo que la historia necesitaba.
Su honestidad y la correcta labor del realizador no evita que el conjunto sea un cliché en sí mismo en cuanto al tratamiento y resolución de los problemas sentimentales, la mismma historia de siempre sin ninguna originalidad ni relevancia más allá de
Que en las pelis de Bourne o en Batman Begins no se vea un carajo cuando pelean lo puedo entender porque la cámara está metida en el ajo entre personas humanas, pero que en la pelea entre dos papanatas animados tampoco se vea nada tiene cojones.
El Increíble Hulk es lo que promete: un torrente de adrenalina y acción a diestro y siniestro que no deja ni un segundo de respiro, aunque sin agobiar al espectador.
3:19 es una película complicada de ver para el espectador, indigesta y pesada, que no obstante, reserva una agradable sorpresa en su recta final.
Un fallido intento de película épica que no pasa de ser un entretenimiento casi para chicos, con buenos efectos, lindos paisajes, mediocres actuaciones y mucha fantasía.
Argumento plano, personajes predecibles y transparentes y una historia contada mil veces sirve sólo como somero entretenimiento juvenil.
Margot y la Boda es una película insulsa, aburrida y pretenciosa, que no obstante entusiasmará a los amantes del cine de Noah Baumbach.
¿Vieron sex? ¿Vieron la City? No, ¿no es cierto? ¿Qué queda rescatable? Ni siquiera una protagonista mínimamente agraciada. Mantuvieron el formato de la serie de TV y vaciaron el contenido. Siento que nos estafaron.
Se desarrolla claramente de más o menos, desinflándose a cada paso que da en su éxodo del humor brittish a la comedia romántica más comercial.
Un melodrama que sucumbe en la vacuidad de sus diálogos, con demasiados mensajes de apoyo moral y con escenas alargadas hasta la saciedad, provocando unas actuaciones un tanto exageradas.
¿Cuál es el sueño de Cassandra, además del velerito? ¿Se sabía que iban a morir ambos? Podría haber pasado cualquier cosa. Eso no es una tragedia. En todo caso un policial mediocre con una mediocre caracterización de los personajes.
Resulta tierna y graciosa, levemente entretenida a lo largo de su efímera duración, pero carece de fuerza, de esa chispa que nos haga conectar con sus personajes, cuyas personalidades se antojan demasiado esquematizadas.
‘Expediente Anwar’, no consigue remorderme la conciencia ni un poco.
Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal, otra más de Lucas.