My boy Jack
My Boy Jack es lo que parece: una producción de parrilla televisiva basada en hechos reales y con un mínimo interés cinematográfico protagonizado por el “hombrecito” Radcliffe y que hace las delicias de las adolescentes británicas.
My Boy Jack es lo que parece: una producción de parrilla televisiva basada en hechos reales y con un mínimo interés cinematográfico protagonizado por el “hombrecito” Radcliffe y que hace las delicias de las adolescentes británicas.
Con Speed Racer, los hermanos Wachowsky se superan al ofrecer al espectador un nuevo delirio visual, una orgía de adrenalina y psicodelia tan vacía como cargante.
La leyenda de la ciudad sin nombre es un film fallido, con un divertido personaje para Lee Marvin y un cambio de registro notable para Eastwood.
Con un inicio eminentemente tarantiniano tanto en su formato como en su banda sonora, Sultanes deambula entre chanchullos, traiciones y vendettas por momentos incongruentes, en una película que en ningún momento logra forjar una personalidad propia.
El argumento está ya muy visto y los diálogos también, pero hay que reconocer que Witney, recordado director de “”El amo del mundo””, película de aventuras basada en la inmortal obra de Julio Verne, sabe mover sus más bien escasas fichas con soltura.
La historia, aunque interesante, no tiene la suficiente fuerza como para que dejemos de ver con frialdad lo que ocurre ante nuestros ojos. Al finalizar la película eres consciente de no haber visto nada nuevo, lo cual, es imperdonable.
Una película que trata de describir una parte del llamado conflicto vasco demostrando que o no conoce muy bien el asunto o directamente se lo inventa, en una película que, además de ser cinematográficamente pobre, ofrece una visión muy irreal.
Una sucesión de clichés resueltos con planos elegantes pero con falta de imaginación, en un filme que se ve con aburrimiento y que prácticamente no aporta nada a pesar de su acabado formal.
En realidad, cuando acaba la película, uno se queda la sensación de que no le han contado gran cosa, tan sólo ideas sueltas, deshilachadas, algunas buenas y otras peores pero sin una trama central a la que apegarse.
Es una de esas películas que se pueden disfrutar en el salón de casa una vez en la vida y olvidar tranquilamente sin ningún remordimiento.
Pueril, con un humor predecible y en ocasiones un poco tedioso y con el único soplo de aire fresco de manos del siempre solvente Donald Sutherland Como Locos … a por el Oro es una comedia de consumo rápido carne de cine de verano .
Reconozco sus indudables méritos, sobre todo en la composición formal, sentido de lo onírico (el episodio de Fellini), la preciosa fotografía y banda sonora, nada menos que de Nino Rota, y el inherente costumbrismo…pero es larguísima y cansa.
Constituye uno de los primeros títulos del género del spaguetti western con los que oficialmene se institucionaría el simpático género cinematográfico. Antes ya había habido otros títulos, pero este, junto a algún otro, cimentó su popularidad.
Su discurso es no ya ambiguo, sino simplemente fascistoide, al hilo de las películas del mismo pelo de los setenta y comienzos de los ochenta (“”Harry el fuerte””, “”Los jueces de la Ley””…).
Aburrida, con una cadencia grotesca y algunas situaciones entre inverosímiles y surrealistas no hay momento en que el tedio consiga desperezar al espectador.
11:14, como podrían haber sido 16:23, es un ejercicio de historias paralelas con poco sentido y bastante aburridas, con el único aliciente de que todas ellas confluyen a una hora en un mismo lugar.
Una decepcionante película dirigida por Mike Barker (y eso que “”A Good woman”” me gustó mucho) y que en USA fue directamente a DVD y que en España siguiendo la tónica habitual de la permisibilidad de estrenos se estrena en cine
Parece el duelo en OK Corral que todo cinéfilo tutela en su memoria, pero vampíricamente. Resultado: un western polar con vampiros en lugar de cowboys y un sheriff arrojado, pero insulso…
Con Un Poco de Chocolate, Aitzol Aramaio ha querido realizar un fallido cuento de hadas moderno, lleno de poesía y lirismo, cuyo principal valor son sus cuatro protagonistas, que sostienen ellos solos un film que adolece de fuerza y convicción.
Una trama que se convierte en toda una paranoia, plagada de pistas falsas, posibles sospechosos y algun momento que permite adivinar quien está detrás del cotarro mucho antes que llegue el final.