The dead girl
Austera, descorazonadora, gris y sin un ápice de esperanza en su horizonte, la película de Karen Moncrieff deja al espectador un amargo sabor de boca, más por su propio mensaje que por la propa calidad del film.
Austera, descorazonadora, gris y sin un ápice de esperanza en su horizonte, la película de Karen Moncrieff deja al espectador un amargo sabor de boca, más por su propio mensaje que por la propa calidad del film.
Una paja mental de proporciones mayúsculas que oscila entre el dogmatismo profético y la hilaridad, pero que resulta simplemente arrebatadora si uno decide aceptar su juego.
La puesta en escena es extraordinaria, con una utilización técnica de la fotografía y la preciosa música a cargo de Kiril Dzajkovski.Sin embargo algo no encaja del todo y son las numerosas escenas oníricas, aunque quedan muy bonitas en imagen.
Técnicamente perfecta, aunque no tiene el intimismo de obras anteriores. Elegy y la Coixet se estrellan en adornos filosóficos pseudointelectuales, mientras las emociones permanecen vacías.
Iron Man es una película que está pensada más para la taquilla y para entretener que para ser recordada como una gran película, pero lo hace con una solvencia que ya quisieran muchas otras.
Un filme entretenido que te hace pasar un buen rato, aunque se olvida al momento. Consumo fácil de usar y tirar.
El tandem Corbacho&Cruz no llega a funcionar en su máximo esplendor como lo hizo en Tapas y se diluye en forma de una obra menor a la que nos esperábamos. Pese a una buena premisa inicial, Cobardes se diluye en un mar de tópicos nada relevantes.
Buena mano para exponer con sencillez y ternura, una dura y muy triste historia de odios y rencores. Pero siempre tamizado por un candoroso humor, dada la profunda humanidad de sus personajes. Bien planificada y con un medido guión.
Las comparaciones son inevitables, el Avispón Verde es como la serie Batman de los años sesenta pero con elegancia y con Bruce Lee en el papel de Robin.
Complaciente entrega del llamado realismo social que enuncia verdades sin ahondar en su propuesta. Un templado acercamiento al bullying con regusto televisivo,a medio camino entre la lección para jóvenes y un discreto discurso crítico para adultos.
Curiosa y heterodoxa salida de tono del cine social británico, un discreto pero efectivo relato sobre los límites que una abuela rebasa por salvar a su nieto. Una Marianne Faithfull sin paracaídas en este salto mortal más pintoresco que emocionante.
Quiere ser torbellino pero no atrapa la fibra emocional, Coixet disecciona la pasión en un discurso afectado que acusa la supeditación a un texto ajeno a la catalana. Produce reacciones templadas, algo que no se proponen sus intensas escenas.
Más musical que cinematográfica, esta filmación de las cuatro momias en su intenso directo no alcanza el nivel de documento testimonial de una generación, el genio de Scorsese se esconde tras el histrión de Jagger, auténtico eje de la función.
Una película comercial que entretiene, con interesantes momentos de suspense, que va decayendo poco a poco durante su desarrollo, hasta llegar a una larga escena final de la que es mejor olvidarse.
Correcta aunque un tanto convencional criatura del universo Ellroy, no tan sombría como ilustres predecesoras, pero firme en su ejecución y con una subyacente aspiración de radiografía humana, un “”podría haber sido más”” adrenalítico y eficaz.
Terriblemente entretenida tanto en su inicio como en su segunda mitad, tan fascinante e innovadora como controvertida y retro, pero que adolece quizá de un metraje excesivo y obviable, defecto que suele ser habitual en los hermanos Wachowski.
Sin abusar de la casqueria ni de escenas de alto contenido gore, si que la atmósfera es enfermiza en todo momento, el ritmo adecuadamente angustioso, con la característica fotografía sucia de la época.
La historia se presenta mediante una gran prolepsis, pone intriga y da para diversas interpretaciones; cada espectador verá qué es lo real y qué es lo onírico; eso está bien. Pero la trama deja que desear y termina siendo una película desencajada.
Sólo es recomendable como cinta de entretenimiento sin pretensiones. Quizá a muchos les valga, pero otros aún acudimos a las salas con la esperanza de que nos sorprendan y sin conformarnos con el resultado ya previsto.
Un clásico del cine moderno que hay que ver (sin prejuicios) de vez en cuando, disfrutando de la bella de Roberts, del paisaje londinense y de su banda sonora.