Iron Man
Una película para pasar el rato, olvidarse del mundo exterior durante dos (exageradas) horas y disfrutar de una interpretación (o caracterización) por parte del siempre estupendo Robert Downey Jr. verdaderamente prodigiosa.
Una película para pasar el rato, olvidarse del mundo exterior durante dos (exageradas) horas y disfrutar de una interpretación (o caracterización) por parte del siempre estupendo Robert Downey Jr. verdaderamente prodigiosa.
Funciona como vehículo para una moraleja astuta. La chica, nos dice, ha fracasado en el amor hasta ahora porque se esfuerza demasiado.
El discurso de todos los superhéroes es un discurso conservador, son justicieros de derechas, o bien, justicieros republicanos. Ellos “saben” que el país está bien y que los políticos toman las decisiones correctas.
La película ofrece lo que promete e incluso un poquito más, lo que viene a significar que no decepciona, pero que tampoco sorprende.
Una exploitation nipona de King Kong y Tarzán, donde los Shaw Brothers nos hacen pasar un buen rato con un ritmo trepidante y mucha simpatía.
Increíblemente eso no hace más que aportar encanto en un filme que solo destaca después en virtudes, un guión sin fisuras muy bien desarrollado, buenas interpretaciones, la gran banda sonora te introduce en la angustia de unos personajes ejemplarment
Una curiosa salida de tono de la industria yanqui poniéndole sal y pimienta a temas de tanta enjundia. Tono desenfadado y mordaz pero también autocomplaciente, frívolo y cubierto de arrogancia. Glamour gamberro para ocultar siniestras infamias.
El gustito a serie b esta presente con buenos momentos de terror y puntualmente GORE, lo que termina siendo un buen entrenimiento, muy por encima de la media de productos similares.
Llegando a una parte final que es una fiesta de torturas físicas en un filme por encima de la media, con la mala leche que se requiere.
En Dos mulas y una mujer Eastwood parodiaba la imagen de su Hombre Sin Nombre viéndose enfrentado a una relación con una bella mujer de la que tiene que cuidar y a la que no puede tener.
Película independiente bien rodada, con una buena actuación de Paul Giamatti en el papel del raro Harvey Pekar, en la que quizás le hubiera faltado algo más de ritmo, ya que siendo de corta duración, llega a decaer el interés por el personaje.
La peor de las entregas clásicas de Indiana Jones podría competir sin despeinarse con las películas de acción que inundan hoy las carteleras.
Entretenido y muy bien llevado western menor, de serie B, pero con un dúctil guión lleno de escenas de acción bien rodadas y buen humor a cargo del personaje del pistolero Kinkey, magníficamente encarnado por el siempre estupendo Dan Duryea.
La película está bien, tiene ritmo, interés, algo de humor y buena trama aun sin ser original, (y que precisamente por eso, es lo que uno espera) no defrauda.
Las escenas de acción son buenas, pero también es verdad que se habla un poquito más de la cuenta, de que la historia romántica roba protagonismo a los tiros, peleas, propios del género y que, al final, uno ve que ha perdido con el paso del tiempo.
Es muy intensa, combinando perfectamente el drama con el humor. Es un drama en toda regla, que recuerda mucho, por su argumento a “”El método Gronhölm””, pero el parecido, aunque mejorable, no va mucho más allá.
Siendo benévolos, considerando que el sol gira y que el abismo de Helm era una fortaleza magnífica y luego fue vilmente destruída, La habitación de Fermat es un decente signo de estos tiempos de mezcla tremebunda: BBC, Cluedo, Saw…
Sin cargar las tintas en la carnicería, el filme se centra en la relación de la protagonista con el sexo opuesto, sabiendo su horrible secreto.
Tensión y acción bien medida y ritmo acertado para una película honesta en sus planteamientos, que quizás no llegue a cotas muy elevadas cinematográficamente hablando, pero sí hasta el punto de estar considerada como una película de cierto culto.
Austera, descorazonadora, gris y sin un ápice de esperanza en su horizonte, la película de Karen Moncrieff deja al espectador un amargo sabor de boca, más por su propio mensaje que por la propa calidad del film.