No es una comedia ni un drama, no es un thriller ni un musical… es realmente inclasificable.
El guión huele a esas obras de antes plagadas de diálogos ingeniosos, respuestas agudas, humor negro y discursos encendidos, algo muy difícil de ver hoy en día.
Todo el mundo parece saber la gran broma que es la película y se lo pasa pipa en la pantalla.
La peli, tiene un reparto, eso sí, competente, con Douglas a la cabeza, acompañado por un incipiente Arnold Schwarzenegger, que en efecto no hace mal su papel de tío cachas pero más corto que la pilila de un virus.
Supuestamente, el guión es un compendio de virtudes, bebiendo, eso está claro, de otros grandes filmes de mejores realizadores. Sin embargo, nada de lo que acontece es creíble.
La fotografía supera la poca carga dramáica de esta película de Brad Anderson.
Si bien no pasará a la historia como una obra maestra, sí es un buen entretenimiento que proporcionará casi dos horas de diversión a todo aquel dispuesto a participar en la fiesta.
Un poquito menos de jaleo en pantalla, menos exibición tecnológica, más insinuar y menos enseñar, esa falta de suspense que con el, quizás, nos la hubiéramos creído algo más.
“”Hellboy 2: el ejército dorado”” es un espectáculo entretenidísimo, lleno de sentido del humor y capaz de enganchar tanto al espectador fan del cómic como al que no lo es.
El resultado, salvo algún momento puntual y alguna idea acertada, dista mucho de lo deseado y se queda muy lejos de lo que la premisa argumental prometía.
Es una hollywood clase B que jamás será de culto.
Hacía tiempo que no reía de verdad con una cinta animada de Dreamworks y la verdad es que se agradece que estén a la altura porque es muy saludable para el cine que lo de Pixar no se convierta en un monopolio.
No aburre pero el interés es limitado, siendo previsible el final, dados los más bien escasos elementos con los que cuenta el film, al menos en cuanto a la variedad de personajes sospechosos de los asesinatos.
Con una mirada autocrítica pero bastante medida, “”Fast food nation”” es una cinta en la linea editorial del archienemigo ideologico de bush, Michael Moore.
“”Terceras partes no son buenas”” dice el dicho y nunca ha sido tan cierto.
Nadie saldrá del cine del mismo modo que entró.
Hubiera sido una buena trama para los amantes de las películas más romanticonas sino llega a ser por el mal desarrollo de la misma.
Un engendro abominable del que no creo que se pueda sentir orgulloso ninguno de los partícipes en el mismo. De esos lapsus que tienes en la vida y que si pudieras te borrarías de los títulos de crédito. Lo más patético que he visto nunca.
Gusta mucho y deja muy buen sabor de boca, con estimable e inteligente combinación de acción, humor y romanticismo.
Aquí, no solo lo recuerda, sino que lo supera pero en un sentido claramente negativo. Casi nada de lo que sucede en la película tiene sentido, al menos tal y como se describen los hechos, habiendo innumerables incongruencias y fantasmadas.