Esta comedia muy predecible, no aporta nada nuevo a pesar de su reconocido reparto pero si toca un tema interesante y universal que es encontrarse después de años con el profesor que te hizo sufrir tanto en la escuela.
Coixet y su drama romántico
Comedia enredada, pero ¿para idiotas?
Transsiberian es un buen thriller, pero sin demasiada garra a partir de su segunda mitad, agradable y vistoso, pero con multitud de carencias.
Emma Thompson, que estás en los cielos, santificada sea tu presencia en esta correcta pieza de género. Sólo tú brillas por las líneas rectas de un producto demasiado encorsetado, dibujante de emociones que no traspasan.
Cenizas del Cielo es una película emotiva y tierna que, sin ser un mero panfleto vacío, consigue que el espectador se plantee y reflexione -con una leve sonrisa dibujada en su rostro- acerca de la importancia de la protección y conservación del medio
Sorprendente opera prima, plagada de buenos diálogos, que empieza con un ritmo pausado para acelerarse en una recta final, que mejor no tomarse muy en serio y limitarse a disfrutar.
El largometraje de Anderson se hace tan largo como las varias jornadas de viaje que dura el trayecto del famoso ferrocarril.
Si soportas la agotadora presencia de Sally Hawkings, la enervante excentricidad de su personaje, tal vez logres empatizar con esta fábula de trazo hiperrealista y trasfondo crítico. Pero no es difícil sentirse decepcionado con Leigh.
Cine de altura ética, estética y humana. Fesser logra reconciliarnos con la puta vida a golpes de lucidez, intuición y estilo. Obra valiente y vanguardista. CAMINO reinventa la emoción y nos la entrega descarnada, pura, memorable.
Una excusa para grandes escenas de lucha
El humor es desigual, pareciendo hoy en día un tanto antiguo, muy ingenuo y blando, pero es que el argumento así es.
James Bond ha mutado de ser un cortés y elegante agente a uno mas más sombrío, violento e impredecible que busca venganza a cualquier precio.
Mil y un motivos para enomorarse viendo un cine fresco, clásico y de género. Es el cine que apunta altos vuelos, algunos incluso hablan de la aparición más esperanzadora desde Bielinsky en el cine argentino.
El Reino Prohibido busca ofrecer al espectador las cualidades de películas de artes marciales que han pasado a la posteridad, como Tigre y Dragón, pero con el toque USA para ganar mercado.
No es EL MAQUINISTA, no es su desquiciado y kafkiano suspense. Aquí se juegan cartas de un clasicismo sin dobleces. Cine y trenes, mafia rusa y turismo en dobles parejas. El esquema del misterio se despliega en mitad de la nieve.
Rhys-Meyers aporta morritos y apolínea presencia al héroe de turno. Todo lo demás es obvio, lineal, epidérmico, facilón, de emociones gruesas, de mercadillo. Producto dominguero olvidable y olvidado.
Póker de féminas con más testículos que muchos hombres. Puro noir posmoderno narrado con pulso, turbiedad, contundencia. Ejercicio de estilo, Díaz-Yanes en terrenos que domina. Cine grande.
Además de la trama central la cinta posee muchos e interesantes ingredientes para comentar: la libertad de expresión, el racismo y, en fin, la intolerancia.
el filme gana muchos enteros gracias al buen hacer del realizador, con su característico ritmo narrativo, y a las espectaculares tomas rodadas en exteriores, en el “”Death Valley””.