Un film definitivamente más atractivo, profundo y acabado que aquella exitosa adaptación de Jane Austen de 2006, ópera prima de este mismo director.
Más allá de su aire a infantil e irreflexivo telefilm, lo peor de Provoked está en el regodeo en la violencia.
XXY es de esos filmes generadores de debates sociológicos. Nada peor para XXY que asumir la “importancia” de su función en ese debate, lo que la lleva de inmediato al cenagoso terreno de la gravedad y la solemnidad.
El fanático de estos festines no se la perderá, el resto, puede saltearla con toda tranquilidad.
Una asombrosa reflexión sobre el papel de la mafia y la droga (y la corrupta policía) en un país devastado por las trágicas secuelas de una guerra sin sentido, y una política aún más temible que la propia guerra.
La película se vende y se presenta así misma como rebelde, subversiva y cool, pero según van pasando los minutos, descubrimos que la Universal nos ha vuelto a vender gato por liebre ofreciéndonos otro Blockbuster familiar, convencional, inofensivo y
Lo mejor viene al final, con el tiroteo contra James y sus secuaces, donde recibe la inesperada ayuda de verdaderos héroes, sin él saberlo. Dichos héroes son, entre otros: James Arness, Fess Parker, War Bond, su amigo Bing Crosby, y ¡Gary Cooper!
No tan duro de pelar está muy lejos de las mejores comedias de Owen Wilson, sin embargo, dentro del estándar de comedias actuales, gana por su notable frescura y simpatía.
Elegy no logra explotar todas las aristas de la novela que le da origen, enfocándose en el bello y deshilachado romance, eje argumental que poco ayuda a vivenciar los profundos planteos existenciales del profesor Kepesh.
Sin duda, frente al mercado internacional, de la Iglesia sube con este film un peldaño en su carrera como director, pero cabe preguntarse dónde podría rastrearse en esta propuesta la mirada del director español.
Una apabullante serie de golpes bajos y subrayados dramáticos, mas algún vuelco narrativo innecesario pasada la primera hora de película, que determinará una segunda parte aún más cruda, violenta y absurda que la primera.
La fotografía ciertamente ni se distingue, los actores se limitan a gritar y correr como putas gallinas. La colección sin planos sin sentido es un gran homenaje a la inutilidad más patente.
Es todo lo que una película de superhéroes puede ser, precisamente porque ajusta las tuercas de todos los elementos constitutivos de ese subgénero, volviéndolas parodias de un mundo de por sí desbordado e hiperrealista.
El cine de Arcand jamás renuncia a su intención de decir, y sobre todo, pierde todo criterio en esa compulsión por decir, por bajar línea sobre ciertas cuestiones.
Craig Gillespie deja de lado los gags para aprovechar la intensidad dramática de una historia que fácilmente podría haberse inclinado hacia el patetismo y el ridículo
No deja de mostrar las costuras que otras producciones similares poseen y saben ocultar mejor, entroncada en una estructura narrativa equivalente al grueso de estas películas.
La tercera película de Carlos Reygadas se erige como una auténtica obra maestra, y es candidata a ser el más bello film de 2008.
La parodia actual, de la cual Scary movie puede sacar título de fundadora, tiende a agotarse en su propio mecanismo de cita a todo tipo de residuo del mundo del espectáculo, y detrás de eso, apenas un hilo narrativo que cuesta sostener.
Talk to me posee algo incluso más interesante que su costado político, y es la construcción, desde el guión y hasta el vestuario, del personaje de Dewey Hughes, un personaje con muchas más aristas que el de Petey Greene.
No llega al nivel de otras obras de Loach como Tierra y libertad o Pan y rosas, pero es otro valioso documento político.