The ungodly asume el riesgo de tomar dos caminos opuestos a la par. Por un lado, la exploración de personajes, y por el otro, el ritmo de un thriller, con sus consabidas vueltas de tuerca.
Soy leyenda no brilla, pero cumple lo que promete, y es un más que digno producto de entretenimiento.
Un conmovedor drama que avanza sin estridencias, sin regodearse en las aristas más duras y complejas de su relato.
Los gags están y funcionan, pero la suma de los elementos genera una comedia mucho más sencilla y menos desbordada que el resto de su tipo.
Se trata de una tontería de tomo y lomo, simpática algunas veces, gracias a un entrañable humo tontorrón y un ritmo donde se alternan los golpes, tiros y explosiones, con la aparición de un sinfín de bellísimas chicas, todas ellas bellísimas.
Es, junto con “”Las ruinas”” (2008), la única película de terror 100% genuina que hemos podido disfrutar en una sala de cine comercial en lo que llevamos del 2008.
Si en el anterior filme se quedaron con ganas de ver al coloso esmeralda repartiendo la pana a base de bien, esta es su película.
Las calles de la ciudad parecen desiertas, cubiertas de una densa neblina que deforman su aspecto. Sólo delincuentes y policías habitan en esta particular “jungla de asfalto”. Y es que esos son los personajes que le interesan a Huston.
Es un mero entretenimiento pasajero que no deja huella aunque tampoco lo pretende.
Además de una narración pausada y tremendamente efectiva, el mayor activo del film son las monumentales interpretaciones no ya de Nicole Kidman y Jennifer Jason Leigh sino de todo el reparto, incluyendo al histriónico Jack Black.
Sin grandes efectos especiales ni mareantes movimientos de cámara, se narra una interesante historia verdadera, donde se dignifica la amistad, la integridad, la aceptación del “”diferente”” y otros valores siempre positivos.
Se nota la mano de Norton en el guión, dándole un potencial inesperado a su personaje, es más liviana este tipo de películas si las llevan grandes actores como él a cuestas y le dan otra perspectiva a un personaje sin el carisma de un superheroe.
La obra de un genio. Un musical excepcional y uno de los mejores títulos de los años 70. En pocas palabras: Bob Fosse.
Un siete, porque es cine de entretenimiento de calidad. Y encima la sorpresa del final es impresionante
No ha renunciado a su habitual costumbre: lo mejor de la cinta aparece en el trailer.
Hartazgo, decaimiento visual, bucle infinito hacia los márgenes marvellianos del universo: ahí estamos todos, apoltronados en la butaca, después de haber apoquinado los euros de rigor, tragando masa verde en forma de grito y testosterona nuclear.
¿Para qué ir al cine?
Su honestidad y la correcta labor del realizador no evita que el conjunto sea un cliché en sí mismo en cuanto al tratamiento y resolución de los problemas sentimentales, la mismma historia de siempre sin ninguna originalidad ni relevancia más allá de
Trepidante y sorprendente en su resolución, este film se antoja como un gran clásico de la década de los 80.
Bien bien, seguimos con la buena racha de hacer cositas distintas en España aunque sea un popurrí de algunos clásicos y se comenta algunos fallos peeeero también es cierto que se agradecen películas como esta.