La historia me ha resultado un pestiño absoluto plagado de surrealismo imberbe al cual no se le da una resolución lógica o ilógica en ningún momento.
Modesta película biográfica, con grandes momentos musicales y con una pareja protagonista en estado de gracia.
Otra comedia de similares características que, no aporta nada nuevo, pero, que está entretenida.
Dado el excelente buen rato que he pasado, no sé porqué narices no la había visto antes (ya me vale).
¿Esto es una película? Pues no, oiga, porque para eso existen muchos canales de television y productoras de documentales que “”ficcionan”” someramente una realidad social -o política, o laboral, o natural…
No sé si el filme muestra desidia o incompetencia, lo único que puedo asegurar es que se trata de un bodrio de serie B aburrido, insulso, vacío y, en definitiva, extremadamente cutre.
¡Indiana Jones ha vuelto! Ningún fan de la saga debiera perderse esta nueva entrega.
Un canto a la bendición del progreso que trae el beneficio de la humanidad, así como a la fuerza e inteligencia de la mujer, que tiene personalidad propia en este mundo y es capaz de lo mismo o más que un hombre, aunque lo logre por otros medios.
Pues con todas esas virtudes que no son pocas, destacaría la valentía de la propuesta que nos adentra en ese universo católico de grandes creencias para justificar un crimen, esa doble moral americana que excelentemente es retratada.
Irregular y nada original.
Godzilla meets Comando G.
Este experimento fílmico es simplemente desastroso en todos sus cometidos.
Para los que quieran ver la versión masculina de “”La boda de mi mejor amigo””.
La grandeza de este entretenidísimo mockumentary radica en que a pesar de su irreverencia, su constante autoparodia y su curiosa historia de aurtosuperación, puede llegar a resultar totalmente creíble gracias a ese carismático clown que es Paul Kaye.
El soberbio guión permite la representación de un colectivo de sentimientos bajo la mirada vibrante de aprecio, sin esquivar el sentido del ridículo, del entrañable instante del amor y la despedida, de la esperanza, el sueño y la desilusión.
La mezcla de acción, humor y romanticismo, está bien conseguida y personajes como los de Alan Hale ponen el punto cómico a una historia de honor, lealtad y amistad.
Honesto y emotivo homenaje a un tiempo de cambio en el lenguaje musical del sur de EE.UU, una obra de amor hacia el pasado vestido con aliento melancólico y un excelente dispositivo artístico. Contagiosa, vibrante, ritmo puro. Excelente Sayles.
No es una gran película pero sí lo suficientemente buena como para que le echemos un ojo, al menos los fanáticos de las dos sagas y los devoradores de serie B.
La película sorprende con el acuerdo a que llegan Mason y Joan Benett. Es un golpe de efecto más que audaz en aquellos años donde, en Hollywood, imperaba un estricto código moralista.
La vida sin Grace es una película mucho más ambigua de lo que aparenta en primera instancia: bajo su pátina de drama en clave de road movie se esconden múltiples lecturas, que bien pueden dar mucho que hablar.