Entremezcla géneros tan dispares como el drama intimista y el documental, todo ello envuelto en una descarnada violencia sin cuartel que por momentos parece sumergirse en el sofisma, si es que cometemos el error de considerar su mensaje como un dogma
The last winter es más de lo mismo en está ocasión trasladando los acontecimientos a una región ártica del norte. Siendo de nuevo sus planos sobre las bellas imágenes nevadas un auténtico regalo para la vista.
Uwe Boll se pasa al slasher.
Saw IV se resume en pocas palabras: sangre, torturas salvajes y el mismo suspense de siempre. Un buen film de terror destinado a seguidores de la serie.
Reencontrarse con Indiana Jones es como volver a topar con un amor del pasado, al que hasta le ha salido un “”hijo””, Shia LaBeouf. Y este encuentro es emocionante, incluso como para perdonarle todos sus evidentes defectos.
Un ágil ritmo, pero que combina acción con momentos intimistas entre “”la chica y el chico””, relación expuesta con una no poca timorata connotación sexual, algo no demasiado visto en un western y menos en los años cincuenta.
Una impactante cinta de cine familiar que aunque original, puede llegar a cansar, como un caramelo envuelto en papeles de chillones y explosivos colores, gusta, pero podría haber sido mucho más, lástima.
Pura serie z sobre mutaciones, bichos con mala leche, ornada de efectos cutres, presupuestos mínimos, técnicamente deficientes, guiones hechos en un solo día, interpretes con cara de palo y un concierto de las típicas barbaridades que pueden resultar
Película clásica de aventuras, entretenida a ratos, con alguna buena escena de acción, pero falta de la garra de la que pueden presumir sus antecesoras y, lo que es peor, una frustrante recta final.
Otra de tantas cuyo argumento risible, predecible y más simple que el mecanismo de un chupete, lleva la historia a los mismos y consabidos cauces de siempre.
El argumento es sencillo, otra cosa que buscar. Peleas coreografiadas, como las de antaño, que si tu me soplas yo te araño,y otra vez vuelta a empezar.
Fast Food Killer puede verse con toda tranquilidad, si es que uno tiene mucho (pero que mucho) tiempo libre y nulas ganas de pensar, en un producto anodino que, por contra, no llega a causar sopor, y que por descontado contará con una segunda entrega
El ambiente de resignación y odio se hace más creíble gracias a los decorados agobiantes del rancho; a la escasa y dura luz, como dura es la vida que aquí se representa; y al technicolor irreal, casi fantasmagórico.
El valle del fugitivo se asemeja a “”Apache””, el western de Robert Aldrich. Sin embargo, mientras Aldrich le daba un aire romántico y optimista al tema, Polonsky carga de pesimismo el ambiente y el aire romántico se vuelve de lo más viciado.
Una película tan intrascendente que lo único que podría justificar su visionado sería alguna escena aislada y Erica Leerhsen, de la que aquí podemos disfrutar algo más de lo que estamos acostumbrados.
A falta de disponer de un guión como Dios (o Billy Wilder, en fin) manda, Sayles tira de talento visual, de impecable genio documentalista y hace una película discursiva, extraña, hipnótica y con una mùsica absolutamente genial…
The Mummy es la parodia – igualmente nostálgica – de un conjunto de referentes aglutinados con la eficacia de la mejor serie B.
Serie Z para videoclub.
“”Barbarosa”” es muy entretenida, aunque haya que vencer una inicial sensación de extrañeza para entrar en la historia, una historia donde la intriga sobre el devenir de los diversos personajes no deja ni un instante en ser una incógnita.
Una excelente manera de reconectar a este héroe de sombrero, látigo y demás que muchos de los “niños” de 30 años recuerdan como uno de los mitos de su infancia. Hay que ir con los tiempos y dejarse los prejuicios en casa, disfrutando y que… ¡Viva i