Una perla de cine sublime que se viste con capas de ligereza para esconder una fábula compleja sobre la sencillez de la vida -¿o es al contrario?-. Obra sutil, delicada, contagiosa, de esperanzadora libertad. Un auténtico placer.
Funciona como vehículo para una moraleja astuta. La chica, nos dice, ha fracasado en el amor hasta ahora porque se esfuerza demasiado.
Tediosa hasta la desesperación, ni siquiera la belleza y carisma de los protagonistas (que innegablemente tienen, así como una química especial entre ambos…) consigue animar este espantoso engendro.
El film funciona con la exactitud de un metrónomo, orquestando a la perfección cada secuencia dentro de la evolución dramática de la historia. Predecible, pero no por ello menos efectiva.
Este film voluntarioso y efectivo logra conmover por la dosis de realidad y el toque cotidiano, porque “”El Baño del Papa”” desarma por su carencia de medios y su directa llamada a la esperanza.
Cierto es que el empleo de los flashbacks y flasforwards es excelente, y que el montaje es ejemplar, pero a la hora de valorar todos los elementos de la cinta, nos quedamos con lo que “”pudo haber sido””.
Un título que seguro que pasará a la historia del cine como un punto de vista visionario y renovador del género, que ha mezclado el lenguaje audiovisual contemporáneo con los elementos clásicos del cine para provocar emociones. Una obra maestra. Inco
Coral retrato humano sobre el ambicioso y duro entorno laboral que aboga todo su potencial en la sencillez y humildad huyendo de un artificioso efectismo y centrando toda su calidad en un milimétrico guión, bien escrito y mejormente interpretado.
La narración se salpica de flashbacks completamente inncesarios que no añaden nada a la historia. Sinceramente, creo que hay una gran confusión entre “”tener estilo”” y “”ser estiloso””.
Merece la pena destacar la brillante partitura de Illarramendi, que trufa el film de una grandiosidad que sin duda merece. Una valiente y profunda semblanza sobre la vida y la muerte, en un difícil contexto histórico, político y social.
No es más que otro intento del cine de norteamericano de rentabilizar lo que ya ha funcionado en Asia, “”traduciéndolo”” para el mercado occidental que no solo engloba a Estados Unidos, sino a toda su red de distribución mundial.
Aunque pudiera parecer un film primitivo en un primer momento, paulatinamente nos vamos dando cuenta de la gran complejidad de las tramas argumentales, que se solapan magníficamente para mostrar una preciosa galería de personajes. Una delicia.
Es perfecta en su concepción, correcta en su ejecución…y completamente olvidable: no aporta nada ni al género del drama familiar.
Una lástima que con tan buenos mimbres “”Despierto”” se haya quedado en una retahíla más o menos aguda de efectismos, que en la mayoría de los casos, resultan ser facilones.
El director es capaz de recrear un film sin muchas pretensiones, pero que sabe aplicar correctamente las fórmulas adecuadas para llegar al público a que está dirigido, porque “”Mi monstruo y yo””, logra enganchar de principio a fin.
Impecable trabajo de montaje -con memorables secuencias de acción-, y arquitectura dramática clásica, sin olvidar la esplendorosa banda sonora de Kilar, al que le teníamos un poco perdida la pista y que subraya a la perfección esa estructura de buen
Quizás lo único realmente bueno de “”Casi 300″” -esta aberración cinematográfica- haya sido ver a Carmen Electra… claro que para eso siempre ha estado ya el playboy y miles de videos en youtube. Sátira bajo mínimos.
Aunque es cierto que esta película no tiene un gran virtuosismo visual, contiene la que quizás pueda ser la clave en un film de animación: la capacidad de conmover con una historia bien contada.
Hay que resaltar la sensibilidad de este director a la hora de transmitir sentimientos, que en buena parte del film se dejan entrever, aunque muchas veces sospechemos que todo no es más que una treta para que nos emocionemos.
Se le cae a uno el alma a los pies cuando esta idea que podría haberse aprovechado mucho mejor se ha quedado en agua de borrajas, plagada de tópicos típicos que terminan por agotar al espectador.