Tiene momentos realmente buenos y con acción electrizante. Si no se le pide mucho, se echa un rato agradable, con pocas exigencias. Perfecta para el clásico banquete de palomitas y refrescos de fin de semana.
Un espectáculo con muchos medios, pero bastante pobre argumentalmente, como un trozo de “”Ice Age””, pero en cutre. ¿Es que nadie se acuerda que se puede hacer este tipo de cosas como en “”2001, una odisea del espacio”” o “”En busca del fuego””?
Con gran soltura y narrativa fácil, “”La Guerra de Charlie Wilson”” es un film que se ve de un tirón, sin complicaciones, y con gran capacidad de sátira. Muy recomendable.
Esto es realismo social bien entendido, con drama, intriga, humor. Esto es cine, la fábrica de sueños.
Nueva propuesta de cine humanista y pletórico de vida, carne de festivales y de modesto alcance. Un cine que investiga un lenguaje poético y extrae belleza del horror. Un cine necesario por ser testigo de las atrocidades que muchos siguen cometiendo.
Potente zarpazo a la política de inmigración británica, vuelve Loach al terreno que controla, abonado con un discurso tenso, directo, cáustico. Una obra que ataca con valentía contra impunes artimañans del sistema capitalista en que nos movemos.
Escalofriante trayecto desde la opresión a la soñada libertad, hecho sin fáciles apologías, enunciando con elegancia y humildad la vigencia de unos valores que sólo promueven abyección, guerras, muerte. Una delicia hecha desde el corazón.
Una enorme obra de arte a contracorriente. La más genuina, sincera, rotunda y brillante obra artística parida a base de audacia, gran dosis de compromiso y una enorme libertad. Ejemplo de cine nacional transgresor, experimental, poderoso.
Uno de los cantos más sutiles, complejos y luminosos a la lucha por la vida. Lenguaje visual revolucionario para una narración equilibrada, sin concesiones al melodrama, con absoluto respeto hacia el protagonista. Lección de cine y de humanismo.
La película ofrece lo que promete e incluso un poquito más, lo que viene a significar que no decepciona, pero que tampoco sorprende.
Sencillamente, es otra vez contar la misma historia. Los espectadores tienen su capacidad de sorpresa prácticamente agotada, y otra película de policías buenos y malos -literalmente- llega a cansar, por bien hecha que esté.
Resulta sorprendente que un curtido director como Avnet ahora haya compuesto una verdadera parodia de lo que debería ser un thriller trepidante.
Aleccionadora y algo maniquea narración que intenta, en todo momento, mostrar lo profundo de su mensaje, hacer notar su solidario espíritu, su visión concienciada -pero epidérmica- de un tiempo histórico y un lugar perdido en abismos de indignidad.
Espléndido puzzle emocional con el que se vertebra uno de los más alentadores análisis del ser humano. Akin tiende sus invisibles puentes entre dos civilizaciones con veneración y un fascinante nivel artístico. Vidas cruzadas tejidas con lucidez””
Un voluntarioso, milimétrico, arrollador e hinchado retrato personal con ínfulas de radiografía social, un quiero y no puedo ser obra maestra del thriller más realista y pastoso, un compacto ejercicio que no deslumbra pero es puro entretenimiento.
Aparatosa, agotadora apología del vacío, una película que es mejor tomar a broma. El guión es engañoso, se mueve entre el efectismo más tramposo y un vacío pretencioso bastante molesto.
Excelente retrato del despertar de la inocencia teñido de amargura, con gran poder testimonial de una sociedad y un tiempo convulsos. Meadows explota la tonalidad grisácea de la Inglaterra thatcheriana con brillantes brochazos de autenticidad.
Modernez ruidosa y vacía, con una narración tan efectista como vacía, aparatoso embalaje que esconde hueco, intento fallido de emular la estética de nuevo cine negro que Tarantino impulsó.
Una exploitation nipona de King Kong y Tarzán, donde los Shaw Brothers nos hacen pasar un buen rato con un ritmo trepidante y mucha simpatía.
Pues eso es “”Prom Night””, un desdibujado Remake de un filme de culto de los 80, donde se cumplen todas las previsiones a rajatabla.