Curiosa recuperación del cine sobre adolescentes con ropajes de aliento poético más que estimulantes, una ampulosa, desequilibrada y, a la postre, melancólica reflexión sobre la belleza femenina.
Tal vez, su sorprendente final sea, lo mejor de una película que, tarda en despegar, es lenta y plomiza y aporta poco por no decir nada a lo que ya se sabe del horror de Guantánamo.
Película entretenida y simpática de las de ver una o dos veces, con un final justo y más que razonable, que busca dos moralejas de esas que tanto gustan a los americanos.
Vexille resulta ser un producto notablemente entretenido que siembra la semilla de diversas preguntas, algo que muchos otros títulos de ciencia-ficción ni tan siquiera atisban.
Una película a contracorriente, quizás al uso de lo que se hacía en los países sudamericanos, escorada la historia al culebrón, aunque de calidad, pero que vista en la época actual (2007) resulta un tanto ajada.
Hay veces que vas al cine pensando ‘vaya par de horas que voy a perder de mi vida’. Y al final, dices ‘en efecto, dos horas de mi vida perdidas’ pero no sales con tan mal cuerpo de la sala. Y no es solo porque las palomitas estén cojonudas.
Una cinta que ha tardado en llegar a nuestras pantallas y que encima lo ha hecho de una manera muy limitada, pero, que merece la pena (pararse) a contemplar lentamente, como hace su protagonista con la vida.
Lars y una chica de verdad es una buena película, de las que llegan al corazón
La historia es un mejunje de sus novelas más populares con sus carreras de coches, sus adolescentes estereotipados y eternos y sus historias románticas adictas al happy ending.
Sin duda es mejor apartar los prejuicios, para disfrutar de una rareza a contracorriente de lo que se suele realizar en nuestro país.
En mi opinión, Lawrence Kasdan, su director, debería, en mi opinión, haber finalizado antes la película, no haberla alargado innecesarimente, pero se recrea en lo epatante, mostrando debilidad en el rigor argumental y dramático.
Como Locos… a por el Oro no es una comedia que vaya a pasar a la historia, pero que no defraudará a aquellos que busquen diversión y entretenimiento sin exigir nada.
Romero no sabe conjugar su historia, al mezclar, no demasiado bien, el humor con la intriga y alguna dosis de suspense que podrían haber derivado, pero no llega a hacerlo, hacia un terror cotidiano.
La puesta de escena es parecida al telefilme de sobremesa, los diálogos son totalmente previsibles en un conjunto que nunca sobrevuela el aburrimiento.
Una buena película española, que imaginaba algo más plomiza y que llega a sorprender.
Cosas que Perdimos en el Fuego es un perfecto ejemplo de cómo la industria de Hollywood puede atraer, devorar, digerir y escupir a una cineasta antaño conocida y respetada por su talento a la hora de contar historias intimistas.
3 Días es un intenso, trepidante y emocionante thriller que, gracias a su sobrecogedora atmósfera, engancha al espectador y no lo suelta hasta que llega el fatídico y anunciado desenlace.
Sin duda es una nota acorde a la mediocridad de semejante bodrio, un filme que intenta ser un drama familiar con tintes de terror y que simplemente es una comedia involuntaria en todo caso.
Si te ríes con ella es que tienes un serio problema.
No es el sumún de la comedia pero si permite pasar un rato agradable, sobre todo si se desconoce la versión de Antonio del Real.