Impactante, atrayente, siniestra, cruel y, sobretodo, tensa.
Entretenida peli a pesar de que a mi, como en las dos anteriores, me sobra metraje por un tubo, con una gran primera hora y una horrorosa media hora final.
Otra típica adaptación de videojuego, sin ningún sentido aparente, con una capacidad de sorpresa que roza el cero.
No intriga por saber quién es el asesino, pues se sabe desde el comienzo, sino por cómo está llevada la historia, mezclando lo puramente policíaco, con sano humor, donde la ternura está siempre presente. Una ternura hacia sus imperfectos personaje.
Una aventura fresca, diferente, Tierna, que aunque en ocasiones se le pueda reprochar ciertos altibajos, llega a su esencia final en un bonito cuento que pide la comprensión del espectador.
Una buena película policíaca que entretiene y mantiene en vilo al espectador, gracias a su gran fotografía y a la actuación de Alain Delon, que con su presencia realza la importancia de esta película.
La peli no pita, le falta prácticamente de todo lo que tendría que tener un buen thriller, pero esperemos que al sr. Monzón le salga mejor su nueva peli porque seguro que puede dar mucho más de si.
A l’interieur es la salvajada hecha cine. Impactante, transgresora y brutal, es una sanguinaria propuesta que revolverá los estómagos de todo el que la vea.
La película comienza a aburrir rapidamente en el primer cuarto, y a la mitad uno desea que termine de forma desesperante, ya que no presenta nada nuevo respecto a otros filmes del genero.
10.000 se queda en una idea muy buena, muy mal aprovechada, fatalmente conseguida, donde sólo brillan con luz propia los efectos y la música. Es decepcionante, lenta, floja, y se hace pesada desde casi los primeros 30 min. de metraje.
Con “”Garras Humanas”” Browning demuestra que estaba adelantado a su tiempo. Excelente Lon Chaney.
Abruma desde que arranca la primera escena (la osa volviendo a la vida) hasta la última (la osa regresando a su particular sueño invernal). Entre medias un apabullante ejercicio de amor, que entrega imágenes perfectas, delirantes, asombrosas…
Puesta en escena al servicio del ego del autor, no de los personajes ni de la historia, sin un solo encuadre que le otorgue la plasticidad debida a la pretendida epopeya callejera. Historia endeble, tópica, guión insulso.
Podría haber sido una grandísima película, pero su principal error radica en su propia concepción de autobiografía.
Un film muy estimable, incomprendido un tanto en la época en la que se estrenó, pero que vista hoy en día, claramente ha ganado con el tiempo pues habla con claridad de lo que supone para las sencillas gentes un antes y después de una cruenta guerra.
Sidney Lumet se encuentra en su salsa rodando en interiores, con luz cada vez más dura –y escasa-; apoderándose de todos los ángulos posibles, con una cámara que no da respiro a los protagonistas de este drama.
Phillip K. Dick y Andy Warhol se disputan el timón de una nave que acaba por estrellarse contra el duro suelo de la humildad.
Ante la barbarie terrorista todos (sin excepción) estamos invitados a ella, y es que, cualquier de nosotros puede perder la vida ante un atentado de ETA.
Bonita banda sonora y bellos paisajes patrios, para un western que resulta poco pedagógico en cuanto a la vida, obra y “”milagros”” de Joaquín Murrieta, pero hace pasar un buen rato, aunque olvidable.
Una luminosa, honesta y conmovedora parábola acerca de nuestra capacidad de superación frente a las adversidades, de la lucha cotidiana por mantener una dignidad a fuerza de tropiezos, sobre los deseos-personales y colectivos- que nos mantienen vivos