Una original película que hace disfrutar al espectador por estar plagada de buenas escenas y estar rodada magistralmente, en la que todos los personajes están muy bien caracterizados, salvo que al final les veamos en una escena demasiado pretenciosa.
Es una tontería de tomo y lomo, sin ningún sustento verosímil en su alucinante y chorra historia. Un bobo guión, que no hay quien se lo trague y unos diálogos de risa, sobre todo los que tienen a Chuck y Karen Carlson como protagonistas.
Closer enfrenta a los espectadores a partes de sí mismo que quizás no sepan que existen, porque cada uno de los cuatro personajes no es más que una muestra de lo que hay dentro de cada ser humano.
Fotografía, Música, interpretaciones y la elegante realización en un notable ejercicio de terror elegante con una parte final arrolladora.
Curioso y a ratos agudo repaso a los diversos rostros del amor. Pequeño, imperfecto, hecho desde la sinceridad y las buenas intenciones para hablarnos de lo único importante, lo que acaba entrelazándonos sin esperarlo.
Las Ruinas no va a ser la mejor cinta de terror del año, pero si que supera con creces a las producciones como Hostel o Turistas.
Bastante inquietante. Nos mantiene en tensión durante buena parte del metraje gracias a la genial labor interpretativa de sus dos actrices principales.
Fuera de carta es la típica comedia española bien resuelta con la que echar carcajadas durante poco más de 90 minutos, con un enorme e inspirado Javier Cámara. El resultado final es una comedia costumbrista y de la calle.
Si todo el cine de palomitas fuera como este, no usaríamos esa etiqueta para describir el cine de usar y tirar. La primera entrega de Indiana Jones se basa en unos personajes, muy por encima de artificios modernos que sólo producen películas vacías.
David Kepesh (Ben Kingsley) es un afamado y erudito critico de Arte que además es profesor en la universidad, pero a pesar de parecer un hombre entero con una vida plena, seria y estable, es un hombre atrapado en un inacabable síndrome de Peter Pan.
Sincero y emotivo tributo al cine como constructor de sueños, a la memoria de todas esas películas cuyo espíritu pervive en nuestro subconsciente.
Recomendable e interesante salto mortal con tirabuzón hecho película, con un gran arranque, espectacular, y una arriesgada trama que se va domesticando a medida que avanza la película.
Impecable dirección de Jaume Balaqueró y Paco Plaza, que consiguen crear una atmósfera agobiante. Uno no vuelve a ver la escalera de la comunidad de la misma manera.
Lo peor de este western, menor y de serie B, aunque agradable, es que, como diría mi amigo Txispi “”hay poca ferretería””. Esto es, pocos disparos y bastante charla.
Una obra punzante, sin concesiones, profundamente ética, que oscila con absoluta maestría entre la comprensión y el desconcierto, entre el coraje y la desolación, entre la condena y una posible redención.
Neutro, aunque atractivo (por momentos) intento de reverdecer lo que no precisa reverdecimiento. No hace falta película para entrar en este mundo beatlemaníaco. Y tampoco se cuenta esa turbulencia histórica (Vietnam, amor libre, revuelta social) bien
En tele5 emiten películas así a diario, de esas “”para pasar el rato”” mientras te arrascas la huevada tumbado en el sofá en gayumbos. Lo malo es que por esta os cobrarán minimo 5 € y además no creo que te dejen pasar al cine en calzoncillos.
La película se enmarca en lo previsible pero, al mismo tiempo, divierte. Incluso en lo moralizante de su planteamiento, se podría denotar una cierta auto-parodia del género, con un final feliz de esos que hacen época.
Posee un notable regusto a producto ya visto, a guión añejo por no decir rancio en una película que, por desgracia, carece totalmente de solera, y donde la química entre sus parejas brilla por su ausencia.
Es un film idóneo para los poco exigentes, un film que, sencillamente, cuenta una historia más masticada imposible y que se deja ver, ante todo.