Este fue el comienzo de la saga más importante de los últimos años, nos presentó a actores por entonces poco conocidos y los elevó al estrellato, tanto como a su director.
El Diario de Noa, es una excelente experiencia, que deja un gran sabor de boca, gracias, sobre todo, a Ryan Gosling y Rachel McAdams.
Brillante producción alemana que se sustenta principalmente en un perfecto y calculado guión y en la potente y virtuosa interpretación de su personaje principal. Inteligente, honesta y soberbia.
No recomendable para los que buscan entretenimiento, pero quizá sí para aquellos que quieren ver una historia de amor desde un punto de vista diferente.
Emotiva y conmovedora historia de salvación y redención infantil con un desolador mensaje, que peca de melodramática en demasiadas ocasiones pero de imponente fotografía, puesta en escena y realización.
Stefan Ruzowitzky rescata a ritmo de tango un episodio de la Segunda Guerra Mundial desconocido para el séptimo arte.
Película comercial que no aspira a mucho más que meramente entretener, y que seguro no pasa a la historia del cine.
Sobre el papel, interesante película de intriga que, sin embargo, resulta algo pesada, hasta el extremo de que, aunque es de duración stándard, se hace larga y parece no acabar nunca.
Un buen ejercicio de puesta en escena en el que desde el primer minuto nos tiene atrapados, con unos giros en el guión que hacen que nuestro interés aumente en cada momento, con una gran actuación de Jean Servais.
Roland Emmerich soluciona un gran misterio. Los mamuts se extinguieron porque los egipcios los usaban para construir las pirámides… Y así toda la película.
Ruzowitzky separa, con una delgada linea, el horror del exterminio con las actividades del taller de falsificación, dejando que lo acontezca al otro lado nos sea sólo narrado en los diálogos o sugerido.
Mucha “chica” y poca limoná. Decepcionante peli de un Tarantino que esperemos vuelva a resurgir de sus cenizas como el puto ave Fénix que es.
Título notable, aunque no redondo, y curiosamente por los motivos diametralmente opuestos por los que este tipo de películas no suelen terminar de cuajar, y es que a pesar de sus casi dos horas de metraje, La noche es nuestra se me hizo corta.
Diálogos chispeantes en su ingenuidad, trama densa pero expuesta con agilidad, humor, drama y aventuras trepidantes a lo largo de los tiempos. Una pieza única, sin duda.
Peli de acción, con pocas sorpresas, pero con un personaje protagonista con más carisma que todas las explosiones juntas de las dos horas de película.
Película sobre una muchacha que quiere triunfar en un mundo masculino como es el boxeo. Pastelosa a más no poder, más previsible que el discurso de su majestad en Nochebuena, sólo gustará a los amantes de este tipo de historias.
No aburre en ningún momento y se desea saber qué ocurrió realmente, cosa que se sabe al final, y ese final deja la impresión de que para ese viaje no se necesitaban tantas (en esta ocasión, más bien pocas) alforjas.
Ho Bong, casi toma al monstruo como MacGuffin para hablarnos de otras cosas más latentes en la sociedad de hoy. Nos habla de la imposibilidad de que los Gobiernos y Estamentos más altos de nuestra sociedad, ayuden al humilde, al ciudanano medio.
Quizás si el título de la película no era lo suficientemente atractivo si lo era su cartel y los tres actores protagonistas, actores de máximo tirón actualmente y de primera fila.
Película sobre un chaval que salta en el espacio tiempo. Muy buenos efectos especiales, buenas actuaciones, un guión simple y efectivo dan como resultado algo entretenido y ameno. Recomendable para echar la tarde.