Lleno de ironía y algo de sarcasmo, con puntuales y acertados apuntes sociológicos, aunque siempre sin echar sangre, se nos presenta la vida de un aspirante inglés al campeonato mundial de los pesos medios, rodada con cámara en mano.
Mal lo lleva quien espere ver algo de la incisiva y mordaz El Diablo Viste de Prada en esta 27 Vestidos, que es la típica comedia romántica hollywoodiense, por lo que las comparaciones son algo más que odiosas.
The Lookout es un excelente film, con un buen guión y gran dirección de Scott Frank, que postula a Joseph Gordon Levitt como un futuro gran actor.
Estamos ante la mejor película española que se ha estrenado en lo que llevamos de año. Claro que llevamos solo un mes…
Una sensación mezcla de angustia opresiva, depresión momentánea, bajón del espíritu, temor ante la infancia amenazada. Jamás me he divertido tanto pasándolo tan mal…
En el Punto de Mira es una película artificial, que peca de grandilocuente en su planteamiento, pero en la que la acción sólo enmascara una historia pobre y de lo más simplona.
El Asesinato de Jesse James por el Cobarde Robert Ford, es una película excelente con una impresionante fotografía y ambientación, con una dirección impresionante y actores en estado de gracia. Una obra maestra.
El documental, está bastante bien documentado, con un archivo de fotos setenteras encomiable y entrevistas tanto a los capos, como a los polis, como a los abogados, de aquellas tramas gangsteriles.
Un horroroso videoclip de hora y media de duración.
Rebelión en las ondas: unas interpretaciones excelentes, y una divertida primera mitad que adopta un cariz algo más introspectivo en su tramo final, al que tan sólo habría que recriminarle cierta fuerza dramática. El resto, perfecto.
Un disparate adornado con bonitos efectos que arrasará en taquilla como viene siendo habitual. Es una mezcla entre Parque Jurásico y Érase una vez el hombre, pero a lo cutre.
Por la mañana, Grémillon nos presenta las calles de Toulon llenas de vida y alegría; pero cuando ya no brilla el sol, sirven de cobijo a fugitivos de la ley y propician todo tipo de crímenes.
Los cuidadísimos elementos visuales y la fuerza de los personajes no bastan para sostener toda la estructura narrativa. Con todo, tenemos en “”Pozos de ambición”” un gran trabajo.
Seguro que en la vida real no es tan divertido que una adolescente se que quede embarazada, pero es que esta se hace contigo desde la primera escena.
No llega a ser mala porque hay dos otres cosas que la salvan. Dos o tres. No esperen más. No son los actores. No es el guión. Ni tan siquiera el oficio tras la cámara, que se aprecia.
Henry Hathaway, su director, logra un film singular, con unas preciosas tonalidades cromáticas, gracias a una preciosa fotografía a todo color, aspecto técnico que resultó galardonado en la Bienale de 1936.
La película es entretenimiento puro, sin demasiadas pretensiones, a ratos demasiado infantil en los diálogos y el planteamiento y con momentos de cierta intensidad argumental y dramática.
Un homenaje muy british de las pelis de polis americanas donde se mezcla el slapstick, el humor burdo, la caricatura y el ingenio, sin caer en la chabacanería de películas como Scary Movie, una gozada créanme.
¡Pasen al mundo de los hermanos Coen! ¡Donde los asesinos son fieles a sus principios y los perdedores son protagonistas!
A través de los ojos de una niña, luchando sin cesar por conseguir su sueño: ir a la escuela, vamos viendo situaciones desgarradoras y desoladoras, aunque con múltiples elementos de comedia, muy sutiles, como son los juegos de los niños.