Curiosa por la ingenuidad de algunas de sus propuestas, por los muy diversos efectos especiales y, sobre todo, por estar juntas tres de las mejores actrices del cine de acción hongkonés: las míticas y excelentes Michelle Yeoh y Maggie Cheung.
Simple entretenimiento aunque se le quiera dar más trascendencia.
Simplemente una más que no aporta nada nuevo aunque me gusto la dirección del debutante aportando algo de mala leche y gran ritmo en según que escenas, tal vez con guiones de más enjundia tenga un buen futuro. El tiempo lo dirá.
A falta de catástrofes climáticas o invasiones alienígenas, Roland Emmerich nos ofrece este 10.000, una película tan horrenda como innecesaria, en la que intenta batir el récord mundial de barbaridades de guión por minuto
Su narración está tan llena de silencios, de gestos y miradas que da gusto dejarse llevar de la mano del director.
La trama, a veces parece de cachondeo, bueno, no tanto la trama, que es casi normal, sino su desarrollo, que tiene elementos caricaturescos algo sexys pero sin pasarse, aunque desconozco si en su versión alemana se veía más que en la española.
Una obra alegre, divertida, con un humor del de antes. Un canto a la alegría de vivir, a la libertad artística y al ingenio creador; es la emoción y el sueño hecho celuloide.
Este es un gran ejemplo para explicar porque algunas personas nos hacían la vida imposible en el colegio y en el instituto, por nuestra locura y porque éramos diferentes a los demás. Se agradece que de vez en cuando nos den esta dosis de locura.
Una película totalmente recomendable, que marca un antes y un después dentro de la serie de films basados en las novelas de Edgar Wallace, y que representa un buen punto de partida para conocer estas obras del cine alemán, conocidas como krimis””
Hard Candy es una de esas cintas que a pesar de lo brutal del planteamiento entretienen al espectador que espera ansioso a saber hacia donde avanzará y cual será el desenlace. Para ello usa dos armas: un guión sin fisuras y sus actores.
Pues olviden las anteriores que en ésta ocasión la obra maestra “”el día de los muertos”” es asesinada sin piedad en un filme que en lo único que se parece al original es en el título.
Bello poema sobre la condición humana, en el que se desprende una tranquilidad envidiable gracias al elogio de las pequeñas cosas que nos rodean, consiguiendo además con pocos planos y hasta con secuencias repetidas la exaltación de la vida.
Es una película con una gran sensualidad, en la que la mujer aparece reflejada como el hallazgo de esa belleza buscada desde tiempos inmemorables y el protagonista intenta captar con trazos de su lápiz esos gestos y miradas que esconden un misterio.
Film imprescindible para cualquier cinéfilo, que combina estupendas actuaciones, una dirección ejemplar, una muy adecuada banda sonora, y lo que es más importante, una historia muy bien constituida, que posee un mensaje sumamente optimista””
Estilizado fin de la serie de adaptaciones de Poe por parte de Corman, que mantiene ciertas características vistas en las anteriores adaptaciones, y que cuenta con la genial actuación del inigualable Vincent Price.
Esta película puede decirse sin faltar a la verdad que no es buena. Eso es cierto. Tiene evidentes fallos como una gran irregularidad en el ritmo, un empleo de la música repetitiva…pero no es menos cierto que no resulta burda, sino digna.
Lo que ciertamente falla es el guión que parece escrito por el guionista de ana y los siete asistiendo a un lamentable culebron que sin las estrellas de postin o el abultado presupuesto no se diferencia demasiado del típico telefilme histórico con ce
Un claro ejemplo de los efectos de la popularización del cine independiente, en el que, aunque la fórmula continúe entreteniendo, comienzan a vislumbrarse ya ciertas reiteraciones y escasez de originalidad.
Todo el amor que desprende esta película debe ser elogiado, por eso dedico esta crítica a un personaje cuya nariz le tiene preocupado, un ser que no necesita presentación ya que sus palabras no son en vano.
Tal como es habitual en este tipo de cine no importa para nada las interpretaciones, ni el guión, mucho menos lo que se cuenta. Es puro delirio erótico para disfrutar de cuerpos de escándalo con toques de sado.