El resultado final de la obra me gustó, y bastante, pero habría que darle un buen tirón de orejas al director Milos Forman por no haberse documentado correctamente en varios aspectos sobre la vida de Goya.
El año pasado Match Point fue una cumbre de su maestría para hacer cine con un resonante mensaje filosófico. Scoop en cambió, es una comedia entretenida que no trasciende.
¿Vampiros sin dientes?… sin dientes y con muy poco sentido comun. Un aprobado que casi llega al bien por estar rodada antes de los 90, y poco mas.
Una cinta que no es para todos, pero bastante interesante, de esas que, al finalizar, pueden ser el tema de una larga discusión.
Tiene todo lo que una película de terror necesita: Casa grade y maldita, personajes gilipollas que bajan al sótano y sangre, mucha sangre.
Humor escatológico y absurdo para fanes de este tipo de tonterías. Los que busquen humor culto e inteligente que no se pasen por aquí.
Realización es bastante sobria y se apoya principalmente en un buen y divertido guión y en unos personajes sólidamente definidos e interpretados magníficamente por todo el reparto.
Dura, seca, vibrante e intensa, muy intensa. Una lección de cine de un maestro al que muchos retiraban antes de tiempo.
Mala, muy mala. Desconcertante y engañabobos. Casi dos horas de sangre sin explicación alguna, aunque nunca lo necesitó, y con unas maneras mascadas y manidas de rematar a los personajes. Esperemos que sea el final de una saga.
El Gladiador pone a veces unos ojos de sentimiento tan hondo y profundo que uno se pasa la función esperando que aparezcan unos centuriones furibundos y le maten a la mujer y al hijo.
Quizá serán los más románticos los que disfruten más de esta historia, que aunque no deja de ser previsible, no es exagerado tener pañuelos del papel al lado por si llega a desbordarse la emoción contenida.
Trepidante película, cargada de acción y diálogos que engancharán al público en su butaca, haciendo que disfruten hasta el momento en que Kramer y los suyos se sacan de la chistera los últimos trucos.
Lo que yo digo es que un director de cine no puede matar a una de sus criaturas de cualquier manera lo mismo que un amo no puede matar a una de sus mascotas.
Quizá su anticipada ausencia de solemnidad la haga más digna: tal vez. Rayana en lo hortera, Yo soy la Juani gustará ( y mucho ) a ese público adolescente que se identifica con el rosario de referentes kitsch.
El argumento no es interesante, los actores están sobreactuados y ni convencen, ni te hacen reir y los ya conocidos chistes al estilo Woody Allen ya empiezan a oler como los vagones del metro de Madrid en hora punta.
no es la obra maestra de Allen, pero eso no importa para que el resultado sea una comedia fresca, divertida, que cumple su cometido y que nos vuelve a remarcar que estamos ante uno de los mejores directores del panorama actual.
Aquí se oye, de principio a fin, el rechinar de lo previsible, manido, refrito, tópico, esquemático, plúmbeo. Una historia muy simple contada con unos recursos también muy simples.
Es uno de los peores estrenos de terror que hemos tenido este año, desde su memez de guión hasta las evidentes carencias de talento de un director que desconoce por completo las razones por la que esta saga ha funcionado.
Probablemente esta sea una de las películas menos personales de Bigas Luna, más declarademente comerciales, y por eso será que es, hasta ahora, la que más me ha gustado de este autor.
Película amable, sincera y divertida pero a la vez dura y macabra capaz de pasar de una sonrisa a una carcajada fácilmente, una historia de unos perdedores triunfadores.