Crónica descarnada de la Injusticia Calificada como demagógica por los sectores más rancios de la crítica, la película resiste todo análisis destructivo con su sobrio tratado de radiografía social de una época.
Acusa la falta de sorpresa . Bien pensada y lograda, aunque la sorpresa final se queda algo floja en comparación con la de anteriores entregas.
Se presentaba como una propuesta interesante, pero lamentablemente nos hemos encontrado con un producto totalmente diferente que como película deja bastante que desear. .
No me alcanza, de allí mi sentimiento de culpa. Edward Norton con esa mirada adusta y concentrada me recuerda más a un astigmático que a un excelso ilusionista.
Película simpática y entrañable que quizás ha perdido fuerza con los años pero que sigue resultando entretenida y muy digna.
Una película sobre sentimientos que lo único que me hizo sentir fue una considerable somnolencia.
Si por el guión fuese estaríamos ante un auténtico espanto de película . Como Scott es director de culto, muchos se dejan engañar y ven calidad donde no la hay.
Demasiado basada en hechos reales y nos lo dan todo hecho. Incluso lo repiten un par de veces por si no nos hemos enterado. Y eso al espectador, que no es tonto, le aburre.
Resulta atractivo el cine ‘de charla interior’ que propone Cesc Gay. Narrado desde el reposo, primando el fluir de las conversaciones con uno mismo que no oímos, su Ficción no incomoda y eso que muestra algo tan triste como una historia sobre pasione
Milos Forman echa un vistazo bastante sesgado a la compleja España de finales del siglo XVIII. Lo hace a través de una película también convulsa y bastante irregular.
Nuevas torturas y nuevos aparatejos, complicados y repulsivos a la vez con la primicia de poder conocer de primera mano el auténtico taller de creación de puzzle.
Una película para pasar el rato, sin excesivos entusiasmos. Al menos la versión original puede que sea más apreciada.
En cualquier caso, ésta película es un buen ejemplo para poder distinguir la narración del fondo ambiguo, vivo y sutil sobre el que debería sustentarse. Y no lo hace.
Divertido y recomendable relato vacuno de superación. Se agradecen películas para los más pequeños como esta que no insultan su inteligencia con chistes facilones.
Apta sólo para los muy fanáticos del género de terror, juega con la adrenalina a pesar de que ya sabemos cómo acabará la cosa.
Esta desmedida mezcla entre carcajada, vergüenza ajena y asco no es más que un surrealista e insultante carnaval de golpes, pruebas salvajes y gamberradas sangrientas que no merece llegar a las carteleras.
Ágil y dinámica, pero en su pretensión de abarcarlo todo se vuelve abrupta.
El cine sueco nos demuestra, una vez más, que puede ser tan malo como cualquiera, incluyendo el español.
Un documental de poca duración, muy ‘light’, exageradamente artificial y precipitadamente relatado.
Drama sobre la situación de decadencia por la que pasan todos los monarcas hoy en día. Frears toca con delicadeza los temas que suelen ser maltratados por la prensa amarilla.