El ilusionista
Una de las propuestas más fallidas de la temporada, que parte de un material más que interesante para abandonarse a mitad de metraje a una mezcla de thriller sobrenatural y novela de Danielle Steel.
Una de las propuestas más fallidas de la temporada, que parte de un material más que interesante para abandonarse a mitad de metraje a una mezcla de thriller sobrenatural y novela de Danielle Steel.
No hay nada interesante, hasta que llega la hora de los Monty Python, y es que la escena de la orgía debe ser el último trabajo de los ingleses, porque no puede parar de reir.
Ni esto es un western, ni esto es salir del armario. Es, en ocasiones, bastante efectista, pero ahonda en aspectos que no desarrollan la trama principal.
Película de poca acción sobre un agente secreto que empieza en esto de las licencias para matar. Casi mejor nos esperamos a su versión en DVD y la disfrutamos un día lluvioso.
Nueva entrega de Bond que no pasa de ser una película de espías. Recomendada para todos aquellos que alguna vez le han hecho dos agujeros al periódico.
Una película un tanto aburrida que probablemente gustará a los incondicionales del libro y a tres personas más. Recomendada a los que se hurgan la nariz.
Gustará a todos aquellos que se han pelado los pulgares, dándole al mando en su casa, jugando al juego en el que está basada la película.
En esta orgía de la ofensa y el insulto, “Borat” acaba por hacerse un lío, apuntando en todas direcciones y sin aclararse por lo que es “criticable” o no.
Colegas en el bosque no tiene ni un par de minutos que merezcan la pena recordar, ni te encariñas con los personajes, y es más, uno pasa la hora y poco que dura, deseando que esta acabe.
Scott es un novato en las películas románticas: no hay profundidad de personajes, ni de situaciones, ni tan siquiera hay un argumento medianamente consistente y original.
Infiltrados es la película más sobrevalorada del año. Con buenas actuaciones sí, pero sin atmósferas ni compromiso.
Una película de la que esperaba algo más, ideal para ver en sábado por la tarde en tu casa después de reposar la comida cual cebado cerdo.
Otro más, otro video-juego que llega y se estrella en la pantalla. Los responsables de esta producción al menos son conscientes de que están jugando en una liga inferior.
La película más tópica y previsible que he visto en mucho tiempo, una completa decepción, aunque ideal para un público poco exigente y amante de los folletines desapasionados.
Echo de menos más capacidad de perturbación, más garra cinematográfica. Pero no se trata de pedir peras al olmo, y sí de hacernos pasar casi dos horas entretenidas.
Servirá para reavivar el debate sobre la necesidad de la monarquía, y sobre las personalidades de Isabel II y Lady Di.
Esta estridencia de modernidad en tres actos enteramente prescindibles concita, no obstante, condescendencia, aunque sea únicamente por el riesgo que supone en esta Europa con tanta necesidad de cine que aúne taquilla y crítica.
La película está muy bien dirigida, eso es innegable, pero, a pesar de las cosas buenas que he contado, no me ha gustado.
No me alcanza, de allí mi sentimiento de culpa. Edward Norton con esa mirada adusta y concentrada me recuerda más a un astigmático que a un excelso ilusionista.
Si por el guión fuese estaríamos ante un auténtico espanto de película . Como Scott es director de culto, muchos se dejan engañar y ven calidad donde no la hay.