Gal
Demasiado basada en hechos reales y nos lo dan todo hecho. Incluso lo repiten un par de veces por si no nos hemos enterado. Y eso al espectador, que no es tonto, le aburre.
Demasiado basada en hechos reales y nos lo dan todo hecho. Incluso lo repiten un par de veces por si no nos hemos enterado. Y eso al espectador, que no es tonto, le aburre.
El cine sueco nos demuestra, una vez más, que puede ser tan malo como cualquiera, incluyendo el español.
Un documental de poca duración, muy ‘light’, exageradamente artificial y precipitadamente relatado.
Una película sobre sentimientos que lo único que me hizo sentir fue una considerable somnolencia.
El film no está a la altura. El guión de Milos Forman y Jean-Claude Carrière es bastante flojo e insulso, rayando desgraciadamente en la vulgaridad.
Más que una película de ficción debería ser considerada únicamente como un ejemplar testimonio de la realidad de una buena parte de la juventud española actual, y como tal merece la pena verla.
El amigo Woody vuelve a acomodarse componiendo una obra menor, sin más ambición que la del divertimiento personal y el de deleitar a sus incondicionales con un manojo de tics y latiguillos marca de la casa.
Lo mejor sin duda de la película es Verónica Echegui y Dani Martín, así como la estética que nos presenta, incluyendo escenas en discotecas, sobreimpresiones de los sms que se mandan los protagonistas, reuniones tunning, y el descubrimiento de Madrid
El Gladiador pone a veces unos ojos de sentimiento tan hondo y profundo que uno se pasa la función esperando que aparezcan unos centuriones furibundos y le maten a la mujer y al hijo.
Estamos ya hartos de encantamientos americanos, que parece que fuera de Tennessee, Nebraska, Nevada o Wichita Falls no hay Poltergeist ni endemoniados. Es lo que les pasa por tener una Historia tan cortita.
Una gran idea materializada en una película grisácea y tristona. Interesante, pero en absoluto emocionante o arrebatadora.
Toda la historia es absurda, y los personajes son completamente irreales. Ni guionista ni director tenían muy claro qué es lo que pretendían contar.
No puede escapar a la sombra alargada de esta novela de culto que le sirve como fuente. Ha eliminado muchos temas complicados de tratar o de trasladar en imágenes; y ha edulcorado el final.
La historia que cuentan no tiene demasiado interés. En realidad no pasa casi nada en toda la película, y si no estuviese el señor Ballesta, esto sería un truño infumable.
Las intenciones son buenas, quizás el mensaje que se quiere transmitir es mejor que el medio utilizado para ello, es decir, un buen contenido en un mal continente.
Se queda a medias entre criticar el mundo de la moda o defenderlo como movimiento artístico-cultural, cambiando de postura de una escena para otra.
De palma, nos regala una película oscura, en algunos momentos demasiado, con planos increíbles, sonido arrebatador, además de mil y una notas “”de la casa””, para, tristemente un desigual resultado
A De Palma el guión se le queda grande y finalmente decide abarcarlo todo para no atrapar nada.
Una película fría y vacía, cuya alma aflora de vez en cuando y donde la forma prevalece sobre un contenido disperso y desangelado. Sin duda “La dalia negra”, versión De Palma, desconcertará tanto a sus (muchos) detractores como (pocos) defensores.
Visualmente muy bien trabajada, con una gran labor de dirección, pero un guión que nunca se centra ni consigue engancharnos.