La familia Savages
Lágrimas y algunas que otras situaciones cómicas e incómodas, hacen de esta película una bonita fusión de sentimientos encontrados.
Lágrimas y algunas que otras situaciones cómicas e incómodas, hacen de esta película una bonita fusión de sentimientos encontrados.
Historias que se reunen en alguna parte se exhiben en la misma linea narrativa de Crash y Babel otorgando un óptimo resultado que incluso podria haber sido mejor plasmadas.
Está bien, gusta y resulta amena. Pero le ocurre, aunque a mí personalmente me importa un carajo, que no parece de Allen, o mejor dicho, que podría estar realizada por otro director perfectamente.
Más allá de la buena puesta en escena y excelentes interpretaciones, la película se ve con mucho distanciamiento, y no me refiero en cuanto a lugar y tiempo desde que se rodó, sino que apenas emociona.
Oh, my God es un competente ejercicio amateur, divertido y convincente en sus planteamientos, aunque quizás el guión no haya explotado al máximo la premisa inicial y deje con ganas de más.
Stiller dirige esta cinta que es una sátira bélica y al mismo tiempo se ríe de la trastienda que muchas veces se oculta en el frívolo Hollywood.
Won kar-wai resposaable de sendos éxistos del cine de oriente como “”2046 o con el ánimo de amar””, exhibe su primera pelicula en ingles no desentonando con un gran grupo de actores para mostrar esta historia de una chica en busca del amor.
Con poco de la crudeza del “”Amanecer de los muertos””, sin la espectacularidad de “”Resident Evil”” y carente de la acción de “”Land of the Dead””, esta comedia entretiene y nos sorprende con una nueva forma de hacer terror: Terror en cámara lenta.
Con todos sus defectos, se trata de uno de los pocos exponentes del mejor cine italiano de los últimos tiempos.
Simple, concreto y contundente ejercicio de estilo.
Historia emocionante, de lucha por la supervivencia y por la dignidad, amén de historia de, si no amistad, sí respeto final por el diferente. Un gran drama con elementos de thriller.
El argumento requiere por parte del espectador una atención especial, por lo que el guión tiene parte vital su esforzado entramado, no en vano se le van dando detalles a medida avanza la historia.
Su inmersión directa en la fábula fantástica le quita todo atisbo de complejidad al tosco Hellboy, en una película entretenida y auténtica, pero menos interesante y oscura que la sorprendente primera entrega de la saga.
La torpeza de Smart aquí no termina de cerrar, ni permite que esta remake, estupendamente protagonizada por el gran Steve Carell, pueda leerse sin tener en cuenta ni añorar la esencia de la serie original.
Más allá de ser un bonito y digno cuento infantil, huele a producto híper-prefabricado, excesivamente rutinario, y carente de toda autenticidad.
Un producto nada prescindible si quiere comprobarse el esperanzador y reciente movimiento cómico que ha surgido en el cine de los Estados Unidos. Zohan: Licencia para peinar es tan descabellada como camufladamente perspicaz.
La película cumple con el rol de entretener durante todo su metraje, lo cual no es poco en estos tiempos que corren. Recomendada para no tan chicos (por poseer ciertas complejidades en el guión) y para nostálgicos del animé original.
Esta película se odia por lo liviana que es o se ama porque entretiene haciendo olvidar en su extensión los problemas cotidianos.
(…) todo un homenaje a las clásicas historias de supervivencia como Deliverance, incluyendo además claras reminiscencias al mismísimo Doom (…)
Sólo en su último tercio, el filme se sumerge de lleno en las aguas del terror tradicional. Y como tal, como intriga pseudo policial con algún apunte truculento, funciona correctamente.