La niebla de Stephen King
Entrañable producto con ecos de serie B que, por desgracia, pierde todo su encanto a la hora de trazar un perfil psicológico de andar por casa de sus personajes.
Entrañable producto con ecos de serie B que, por desgracia, pierde todo su encanto a la hora de trazar un perfil psicológico de andar por casa de sus personajes.
Personajes simpáticos, situaciones más o menos graciosas (algunas de ellas francamente divertidas), y una clara pretensión de hacer pasar un rato entretenido, sin más. Esto lo consigue, por lo que se le aprueba sin ninguna dificultad.
“”Barbarosa”” es muy entretenida, aunque haya que vencer una inicial sensación de extrañeza para entrar en la historia, una historia donde la intriga sobre el devenir de los diversos personajes no deja ni un instante en ser una incógnita.
Todos estamos invitados puede pecar, cinematográficamente hablando, de cuantos errores queramos, pero eleva su vuelo cuando se atreve, con dignidad, honestamente, a plantear preguntas y fomentar el diálogo en un tema tan terrible…
Intenso relato de amores tortuosos, un fascinante aunque irregular experimento audiovisual de ritmo moroso, sofocado, que irritará o entusiasmará. Obra valiente y cadenciosa que habla de la angustia del amante a través del silencio.
Uno no puede evitar rendirse a su guión, a su desparpajo, a su osada mescolanza de thriller político y comedia absurda en una película que, por otro lado, resulta difícil de digerir en su tramo final, algo farragoso y excesivamente postergado.
La torre de Suso se convierte en una alternativa al cine efectista americano, una propuesta nacional, sencilla que huye de pretensiones y que aguarda una gran sonrisa tras su visionado.
Una vez más, el cine slasher francés demuestra que no se corta un pelo a la hora de rodar cintas desagradables, y Frontieres, que no llega al nivel exhibido en A l’interieur es una irregular cinta donde predomina el color rojo llena de surrealismo.
Recuperar la imagen del sueño es recordar. Pues los recuerdos se convierten en sueño desde el mismo momento en que tomamos conciencia de ellos. Igual en la vida como en el cine, creamos imágenes para evocar.
Una película bien narrada y muy bien dirigida, con un Bogart totalmente diferente, a la que quitaría los momentos de moralidad, sobre todo con un diálogo final bastante absurdo y poco real.
A pesar de su extrema lentitud, Aleksandra es una bella metáfora sobre un mundo hastiado de ver cómo la historia se repite una y otra vez, repleta tanto de buenas intenciones y esperanzas, como de ese inherente pesimismo del cine ruso.
Uno de esos remedos de Indiana Jones pero con un aliciente añadido: aquí se sustituye a la permanente barba de dos días de Harrison Ford por la mucho más tupida y nada despreciable barba de Chuck Norris.
A pesar de su extraña fauna, el desarrollo es bastante ágil con una intriga bien llevada, con varias sorpresas en el giro final.
Enredo clásico, sin muchas complicaciones y una dosis moderada de humor y romance.
Dividida en diversos capítulos, todos ellos están llenos de ingenio e imaginación en los largos diálogos, con una excelente dirección de intérpretes, muchos de ellos primerizos, que tienene la particularidad de echar sus discursos a cámara fija.
Tiene un guión que parece hecho en una tarde de domingo y que se dedica a recoger tópicos de la saga sin detenerse a dar más profundidad ni a trabajar más la historia.
Harrison Ford es indudablemente el mismo de siempre, transmite al personaje ese espíritu que hace que parezca que los años no han pasado por el.
Entre sus pros y sus contras, la aventura esta servida, sin el poder fascinador de sus precedentes, la distancia entre las pretensiones y el resultado final es igual a cero. Un amable retorno a la inocencia de otros tiempos, pero sin la intensidad ne
No se sabe a qué carta quedarse con el discurso final. Un discurso claramente humanista, donde se defiende al ser humano en aquellas negativas e incluso vergonzosas decisiones tomadas en situaciones faltas de libertad, honor y respeto al ser humano.
Todas sus carencias quedan minimizadas por un ritmo portentoso, unos efectos especiales solventes, y unos personajes que cumplen sobradamente con su cometido, que no es otro que el de entretener, hacernos reir y pegarse leches.