Sentencia de muerte
Parece que aburrido de aburrirnos con el culebrón Saw, James Wan ha decidido cambiar de registro para ofrecernos una película de venganzas, tiros, persecuciones y sentimientos muy muy primarios.
Parece que aburrido de aburrirnos con el culebrón Saw, James Wan ha decidido cambiar de registro para ofrecernos una película de venganzas, tiros, persecuciones y sentimientos muy muy primarios.
La Antena es un experimento interesante, arriesgado e inquietante con una estética muy cuidada, una cinematografía perfecta y una iluminación y decorados brillantes para adornar la historia de La Ciudad Sin Voz.
Extraño relato de conexiones entre desconocidos que adolece de una puesta en escena demasiado fría, en contraste con el sentimiento optimista, esperanzador que ofrece su peculiar historia de coincidencias espirituales.
Los problemas de Speed Racer no son pocos. Esa estética kitsch llega a saturar en un momento dado solo por acumulación. Otro tema es su duración que atenta contra los infantes.
Es algo mejor de lo esperado pero no deja de ser simplemente correcta y creo que los elogios recibidos se deben más a las bajas esperanzas artísticas depositadas en ella que al resultado final.
Se consigue el espíritu de las películas anteriores, pero pese a la gran nostalgia de ver a Indy en pantalla grande, el exceso de CGI y alguna que otra cosa rara e innecesaria en el guión y en la trama, casi hacen que la vuelta de Indy fuera amarga.
Esperanza, a pesar de todo.
Muy interesante film francés de intriga, muy bien realizado e interpretado, gracias a un medido guión donde los diálogos, fundamentales en una película donde el interrogatorio a un sospechoso es la principal baza, son excelentes.
Vista hoy en día, la película aún conserva toda su fuerza y todo el suspense. Aldrich no deja que el espectador se relaje ni un minuto y todavía se guarda una sorpresa final que, sin duda, es lo mejor de la cinta.
Entretenida y poco más. Los excesos del CGI y las obsesiones de Spielberg casi acaban con uno de los mayores iconos del cine de aventuras de todos los tiempos, en una película que aprueba más por la devoción y la nostalgia que por méritos propios.
Película sobre la limpieza de un apellido que de rebote se salda con uno de los mayores tesoros de la Humanidad. Para públicos poco exigentes es ideal, pero a nada que trates de encontrar un poco de cordura, da repelús. Aun así, me ha entretenido.
Maestría absoluta e indiscutible al servicio de un viaje a los infiernos de la condición humana, pero sin el humor negro marca de la casa y con una depuración formal y narrativa que convierte su relato sórdido y brutal en un témpano de hielo.
Vuelta de tuerca a las fantasías expresionistas, de aire macabro y lúgubre propias de Burton, articuladas en un relato simple y esquemático, que modera el poder de fascinación de obras anteriores y queda lastrado por el ritmo que impone el musical.
Neil Marshall vuelve a ofrecernos un producto no redondo, pero sí muy superior a lo que cabría esperar en primera instancia si es que uno acepta entrar en su juego, algo a lo que, por otro lado, ya nos tiene más que acostumbrados.
Un montón de verdades totalmente candentes en el mundo actual, son expuestas con frescura y un talento que más quisieran autores de más reconocido prestigio.
Tarda sus buenos minutos en parecerse de verdad a un western, pues hasta pasados cuarenta minutos apenas hay más que carreras de caballos. Sin embargo, pronto los acontecimientos se suceden con gran agilidad, apareciendo los tiros, golpes…
The bank job funciona sin necesidad de lucirse, con un ritmo que se va acrecentando a medida que su entramado se torna más y más complejo, en una película manida pero no por ello menos interesante que, como su actor protagonista, avanza por mera iner
Es decir un compendio de cintas sazonadas convenientemente, con un reparto de lujo.
Es una película bastante básica, bastante esquemática, incluso maniquea, pero la entrañabilidad que generan las ancianas hace conectar con la audiencia.
Interesante propuesta que retrata a los ídolos de las juventudes venideras: raperos, traficantes… Las semillas de la violencia en el cine, la música y la televisión ofrecen sus primeros frutos.