Despliegue de ternura, recato, elegancia. Hermoso simbolismo respirado a media voz, la sutileza enhebrando los flecos del relato hasta removernos. Otra joya de memorable vigor ético.
Cuando se confunden ligereza y estupidez, salen eructos como éste. Ejemplo de malas artes del cine, el reverso grotesco del humor. Comedieta indigna de tal nombre, apología del trazo chusco y sin gracia. Para salir gritando.
En definitiva, “Intriga en la calle Arlington” no es una obra maestra ni mucho menos, pero si es un producto cinematográfico muy correcto, poseedor de una dirección muy correcta y de un guión simple pero que se resuelve de una manera muy pero muy efi
Todo es mediocre, desde el guión, con posibilidades, que no originalidad, la apagada dirección de George Armitage, plana y sin ninguna relevancia, hasta el ritmo, muy desigual.
La vida da muchas vueltas.
Muy dura, pero cerca de quedarse en ¡Obra de arte!
Es, posiblemente, la mejor aproximación para entender lo que ocurre en los espacios donde habita y opera la delincuencia organizada. Y lo que pasa por sus mentes, contaminadas de miseria y podredumbre: corrompidas por el dinero y las armas.
Interesante Thriller de intriga que te mantendrá buena parte de la película pegado a la butaca
La película está bien y es agradable de ver, aunque resulta algo lenta, empleándose un ritmo algo parco en ocasiones, casi contemplativo.
La cinta es chorra, y llega a aburrir al espectador, si bien las peleas de chan y Li, sean la única nota positiva de la trama
Michael Crichton vuelve a situarse por delante del conocimiento humano y, como un moderno Julio Verne, acierta con sus predicciones
si parece mierda, huele a mierda, y finalmente es mierda ¿por qué equivocarse?
De nuevo, y como ya dije en su momento, nos encontramos ante un risible espectáculo que, disfrazado de musical, pone a los chavales (cortados por el mismo patrón) en ese sainete de “”popularidad”” y estupidez made in USA,
Esta cinta podría haberse llamado “”Max Pain””. Simplemente porque verla produce un “”dolor máximo””.
Hermanos por pelotas o el circo de los hermanos Tonetti
No se puede decir que es una buena película, pero cumple sobradamente con su propósito, que es la de hacer pasar hora y media la mar de entretenida. En mi humilde opinión: objetivo cumplido.
Protagonizada por Stephen Baldwin, habitual en Nu Image desde Snakeman, se presenta este mediocre, cutre y lamentable film, con un guión carente de lógica y cargado de escenas de acción casposa propia de un telefilm de sobremesa.
Un batiburrillo de géneros mal explicado y sin apenas clímax, que se deja arrastrar por los vientos del destino y que eleva la economía narrativa a la enésima potencia.
Este film podría haber sido un “”Estrenos TV””, o algo así, puesto que aunque simpática en todo momento y alabando el claro esfuerzo interpretativo de Jim Dale, que jamás se hizo popular en España, y que interpreta aquí nada menos que tres papeles.
Extenso, dispar y estimable gran elenco interpretativo, y costosas escenas de guerra (cubren el 80% del metraje), gracias a los doce millones de dólares de la época, mucho dinero en los comienzos de los setenta.