Película de Coto Matamoros sobre un asesinato múltiple en un circo que atormenta al único superviviente, un payaso llamado Plauto. Si lo hubiera hecho un profesional, diría que es como pegar a un padre, pero siendo el trabajo de un amateur, diré que
Entretenido y ligero film. Bien confeccionado, pero poco original y del que se puede disfrutar sin tiempo para el aburrimiento.
¿Y tú Quién Eres? es un melodrama sensiblero, lacrimógeno y excesivamente endulzado que acierta en el fondo, pero que falla estrepitosamente en la forma.
En la Ciudad de Sylvia es un experimento fallido de mostrar al público la búsqueda que emprende un hombre por encontrar a una mujer, y durante el camino, ofrecer el corazón palpitante de una ciudad.
Un homenaje ñoño, pero simpático, a las “”nottinghills”” y “”bridgetjones”” y “”loveactuallys”” y “”cuatrobodas”” que inundaron las pantallas durante los 90.
Segunda entrega de Azumi, que tiene que seguir dando espadazos. Para fans del género de luchas mediavales en Japón. Mejor haber visto antes la primera.
Excesivo, aburrido, larguísimo, innecesario ejercicio exhibicionista con la sola misión de allanar, para su mediocre director, el camino para la conquista de Hollywood.
El espectador promedio queda advertido: si se tiene un poco de paciencia con su peculiar ritmo de narración y con su deliberada dosificación del horror, uno se encuentra de bruces con uno de los estrenos de género más interesantes de lo que llevamos
No es exagerado decir que esta película (hasta cierto punto) hace por el survival horror lo que en su momento hizo Shaun of the Dead (2004) por el género zombi.
Un Hitchcock reciclado (y edulcorado) para teenagers. Al menos entretiene.
La fórmula está servida. Ahora ya es cuestión de disfrutarla. Bien vale la pena, aunque sólo sea por su falta casi total de pretensiones y por el bello rostro de Sarah Roemer, la chica de la casa de enfrente.
Diálogos que se quedan en la memoria, un personaje no sólo gracioso, también simpático y humano, y unas cuantas escenas tan memorables como la del baile en la cocina.
Nuevo ejemplo de promoción mediática engañosa. ‘Sin Reservas’ es un dramón en sus primeros 45 minutos, y un género inclasificable en el resto. Si queréis reiros, o al menos sonreir, ésta no es la que buscáis.
Para pasar el rato quizás esté bien, pero nada más. Recomendada a los fans de comedias románticas americanas, que no estén en contra del matrimonio homosexual.
Moore, juega un poco con los sentimientos del espectador, hay que ser transigente y darse cuenta que no sólo en España viven personas con inusuales rentas y que en los States “”El país de las oportunidades”” está la cosa mucho más seria de lo que parec
Scott Hicks confirma que lo suyo no es precisamente este género en el que, como en cualquier otro de los que pueblan el cine, hace falta bastante más personalidad que la que demuestra en esta olvidable historia manifiestamente prescindible.
Hará las delicias de los buenos amantes de las conversaciones, de las historias algo frikis y del buen cine, ya que si algo sabe hacer Tarantino (hasta el momento), es buen cine.
Angustia desde la brutal aparición del psicópata en cuestión hasta una recta final donde la tensión va a más y no a menos como suele ocurrir.
Viendo como está el panorama nacional hoy, al menos te ríes un rato y se te olvida la fotografía, que es un poco chabacana. Me ha gustado.
El mejor ejemplo de lo que se llama ‘bodrio cinematográfico’: una historia que partiendo de una base intragable se puede alargar durante más de hora y media.